Pensamiento del Dia: 11 de Junio

Lo que no permito que exista en mí, no permitiré que exista en ti. Aquellas olas de mí de las que me quiero librar, intentaré destruirlas en ti.
Es increíble, este juego de la proyección…, lo simple que parece y, a la vez, la magnitud de la destrucción que causa cuando se le da rienda suelta a escala global. Tenemos la totalidad de la historia humana, que nos demuestra que recurrir a un chivo expiatorio no conduce jamás a la paz, en ninguno de los sentidos de esta palabra. Nunca podremos destruir realmente a nuestros enemigos, puesto que están en nosotros. La separación empieza en ti y en mí, aquí, en esta habitación, y acaba en la tortura y el genocidio.
¡Y qué fácil es ver este mecanismo en los demás! ¿Somos capaces de verlo en nosotros mismos? Esta es la cuestión. ¿Quiénes son tus chivos expiatorios? ¿Qué rechazas en los demás que secretamente rechazas en ti? ¿La debilidad? ¿El fracaso? ¿El miedo? ¿La homosexualidad? ¿La violencia? ¿Cuáles son los pensamientos y sentimientos que no admites en ti para poder seguir dándole al mundo una determinada imagen de quién eres?
Quiero repetir que nada de todo esto tiene que ver con justificar o excusar el comportamiento hostil, violento o destructivo. Sencillamente sugiero que profundicemos y descubramos de dónde proviene ese comportamiento. ¿Crees que quien esté auténticamente en paz con su propia experiencia, quien reconozca la más profunda aceptación en cada pensamiento, sentimiento y sensación…, crees que esa persona de verdad sentirá la necesidad de arremeter contra el mundo? ¿Crees que esa persona necesitará de verdad encontrar una forma de liberarse tan dramática y extrema? ¿Crees que alguien que comprende que la vida ha acogido, ha aceptado ya profundamente todos los aspectos de su experiencia —cada pensamiento, cada sonido, cada sensación, cada sentimiento— va a sentir la necesidad de lanzarse desesperadamente a la caza de la completitud? ¿Crees que va a sentir la necesidad de destruir el mundo que lo rodea para encontrar aquello que pueda completarle? ¿Crees que hacer daño a otros va a darle lo que anhela?
Cuando ves que otro ser humano es, en esencia, tú mismo, ¿crees realmente que va a darte alguna satisfacción hacerle daño intencionadamente? Cuando ya has dejado de defender una falsa imagen de ti (una imagen que sabes que no está ni siquiera cerca de poder abarcar lo que de verdad eres), cuando ya no ves en ningún otro ser humano una amenaza para esa imagen, ¿crees que vas a sentir la necesidad de atacarle? ¿Crees que la violencia es realmente necesaria cuando ya no temes a la persona que hay delante de ti?
Imagino que ese comportamiento violento, destructivo o intencionadamente hostil es siempre una expresión de la búsqueda que está teniendo lugar dentro de la experiencia de una persona. La violencia y el conflicto empiezan siendo una búsqueda en mi propia experiencia, y luego se proyectan fuera, en el mundo.

(Jeff Foster de su Libro La mas profunda Aceptación).

piedras energeticas

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