Pensamiento del Dia: 8 de Julio

Durante el retiro, hablamos sobre la confusión posterior al despertar. Hablamos de la aceptación profunda de la vida, de la inseparabilidad de las olas y el océano, del espacio plenamente abierto que lo abarca todo, de cómo las olas están profundamente admitidas en lo que eres…, incluidas aquellas que antes calificabas de oscuras o malas, aquellas que no se corresponden con tu concepto de la iluminación. Hablamos sobre abrazar la vida totalmente en el momento presente…, sobre el abrazo que eres en esencia, y sobre descubrir ese abrazo aquí y ahora.
Al final del retiro, me dijo que había conseguido entender que las olas no debían cesar. Eran el océano. Y cada ola era una pequeña invitación a ver el océano de nuevo, en esa ola. Incluso el conflicto que estaba viviendo en su matrimonio era una invitación gigantesca a despertar y ver el océano en medio de ese conflicto, a descubrir a qué imágenes de sí mismo seguía aferrado, a qué sentimientos no les permitía entrar plenamente en su experiencia, cómo se desconectaba de su esposa al identificarse con «el agraviado» cada vez que discutían. Había visto el océano al completo, y el océano seguía revelándole más y más de sí mismo cada día. Era una bella paradoja.
Y luego me dijo algo precioso.
—Solía pensar que tenía algún problema serio por no ser capaz de aceptar las olas, por hacer que se fueran…, que no era lo bastante fuerte, que no estaba lo bastante despierto o algo así. Pero ahora me doy cuenta de que la cuestión no es ser lo bastante fuerte para aceptar las olas. Las olas de la experiencia presente ya están aceptadas en lo que soy. No es necesario que las acepte. Comprendo, ahora mismo, que ya están admitidas, que no tengo que ser lo bastante fuerte para aceptarlas. Simplemente soy demasiado débil para impedirles volver a entrar.
La iluminación no consiste en que seas tan fuerte que puedas aceptar todas las olas. No consiste en controlar las olas en modo alguno. No consiste en escapar del momento presente. No consiste en mantener una imagen de ti de persona iluminada y en demostrar lo espiritual que eres, lo extasiado y en paz que vives todo el tiempo. Consiste en descubrir quién eres…, y eso es algo tan radicalmente abierto, tan vulnerable, tan desprotegido, tan débil, en cierto sentido, que cada vez te resulta más imposible escapar de las olas que aparecen ahora. Una debilidad que, en realidad, no es debilidad en absoluto, pues en ella reside la fuerza más imponente. La iluminación es la más profunda aceptación de la vida. Y no hace falta que tú «hagas» esa aceptación; forma parte inherente de ti.

(Jeff Foster de su Libro La mas profunda Aceptación).

piedras energeticas

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