Pensamiento del Dia: 16 de Julio

INTENTAMOS con todas nuestras fuerzas controlar los pensamientos, ¿verdad?
Tratamos de tener pensamientos positivos, afectuosos, generosos, compasivos, espirituales, y desterrar los malos pensamientos, los perversos, destructivos, egoístas, violentos y pecaminosos. Hay pensamientos que consideramos incluso impensables. No debo pensar en matar. No debo tener malos pensamientos sobre las personas a las que quiero. No debo juzgar. No debo pensar en el sexo. No debo pensar en lo que sucederá en el futuro. No debo tener pensamientos negativos. No debo pensar demasiado. No debo hacer caso de mis pensamientos. Debo estar iluminado, y libre de todo pensamiento.
Intentar controlar los pensamientos —intentar controlar las olas del océano— acabará generando en última instancia un inmenso sufrimiento, ya que tal intento está basado en una idea ilusoria de quién eres. Si alguna vez has meditado durante más de cinco segundos, probablemente te hayas dado cuenta de que los pensamientos no están bajo tu control. Ni siquiera puedes saber cuál será el pensamiento siguiente, no hablemos ya de los de mañana. Los pensamientos aparecen libremente en el vasto espacio de la vida; pasan flotando por la pantalla de la consciencia como las nubes en el cielo. E incluso en mitad de los más ruidosos pensamientos, hay algo aquí que está totalmente en silencio…, algo que está profundamente en paz. Es lo que eres. Y lo que eres observa todos esos pensamientos que vienen y van. Permite que todos los pensamientos vayan y vengan.
No puedes saber cuál será el próximo pensamiento. Ni siquiera tienes la facultad de no pensar en algo. Cuando intentas no pensar en algo, ¿qué sucede? Que ese pensamiento, esa imagen, aparece; tiene que aparecer. No puedes no pensar en ello. El simple hecho de que sepas en qué no deberías pensar significa que ese pensamiento ya ha aparecido, ¡incluso aunque no quieras admitirlo ante ti mismo ni ante nadie!
Esta es una de las muchas ilusiones con las que vivimos: que somos dueños de nuestros pensamientos. La realidad es que los pensamientos simplemente aparecen en el vasto silencio que eres, y que no es más que otro pensamiento el que dice: «¡He pensado esto!». Los pensamientos son impersonales, por más que creamos que somos sus propietarios y que, aparentemente, hay dos cosas: el pensamiento y el que alberga ese pensamiento, es decir, yo. Pero esto no es más que una suposición que hemos dado por hecha. En realidad, tú no percibes jamás esa división entre el pensamiento y el pensador; lo único que encuentras son pensamientos que vienen y van en lo que eres. No hay un pensador que tenga un pensamiento; no hay más que un pensamiento que aparece ahora. ¡«Yo soy el que piensa» es solamente otro pensamiento!

(Jeff Foster de su Libro La mas profunda Aceptación).

piedras energeticas

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