El Océano de la vida…

Cuando se ha olvidado nuestra verdadera naturaleza como el océano, un miedo básico de la vida surge, el miedo a las olas, que ahora son vistos como “otro”, y hay una actitud contraída ante la vida, con la ilusión de un separado “yo” en su núcleo, y éste es el origen de todo nuestro sufrimiento y la búsqueda, tanto personal como global.
Sin embargo, cada momento es una invitación a recordar, que a pesar de las olas de la conciencia pueden subir y bloquear, en las profundidades del océano vive la profunda paz y el silencio de sí mismo. Silencio y complicidad.

(Jeff Foster de su Libro Reflexiones).

piedras energeticas

La singularidad…

La verdadera felicidad no tiene nada que ver con hacer que todo sea perfecto, ni negar las imperfecciones de las cosas. A menudo las imperfecciones que hacen que algo o alguien tan adorable, tan hermosa, tan memorable, y aún así inolvidable. A menudo los pequeños caprichos, los hábitos y las imperfecciones que recordamos tan bien cuando alguien que amamos pasa. Tal vez en lugar de “imperfección”, deberíamos hablar de “singularidad”.
La verdadera felicidad, más allá el concepto de la mente de la felicidad, tiene que ver con que abraza todas las pequeñas imperfecciones o singularidades de la vida, al ver la perfección inherente en ellos, frente a las cosas como realmente son y que termina nuestra guerra básica con la existencia, una existencia que estábamos nunca separarse en el primer lugar. Y paradójicamente, cuando salimos de la mentira, y de hecho se abraza la presente singularidad en lugar de luchar contra ella, podemos empezar a encontrar soluciones inteligentes y muy creativas a los problemas anteriormente insuperables. La brecha imperfecto/perfecto ilusorio se desvanece, y no sólo la vida en toda su brillantez cruda, indivisible e inmutable y sin embargo totalmente único en cada momento …

(Jeff Foster de su Libro Reflexiones).

piedras energeticas

¿Hay un Momento Actual?

No hay tal cosa como un pensamiento del pasado. Quiénes somos en realidad no “viajar” en el pasado en sus pensamientos. Una reflexión sobre el pasado, un recuerdo, se plantea en el presente. Una reflexión sobre el futuro, un sueño de lo que puede o no puede suceder, no sucede en el futuro, pasa aquí, ahora. Pasado y futuro no suceden en el pasado o en el futuro- que surgen aquí, donde usted es- al igual que una película ambientada en el pasado no hace que la pantalla de cine para viajar al pasado. Todos los pensamientos son pensamientos actuales. La pantalla de cine es eterno, pero tiene todos los movimientos de tiempo.
Este momento no es realmente un “momento” independiente de cualquier otro momento en absoluto. No es un deslizarse de tiempo entre un momento pasado y el futuro separada. Este momento es el vasto campo donde el pasado y el futuro surgen y caen, donde nacen y mueren los sueños, donde los pensamientos, sensaciones, sonidos, olores, sensaciones, todas surgen y se disuelven sin dejar rastro. Este momento es muy amplia y atemporal y tiene todo. Dado que las palabras “momento” y “movimiento” provienen de la misma raíz, que puede ser mejor para llamar a este movimiento actual ¡El actual movimiento de la vida! El movimiento de los pensamientos, sensaciones, sentimientos. El movimiento del pasado y del futuro. ¿Y lo que es consciente de todo este movimiento? Lo que nunca se mueve ¡Lo que realmente eres! En medio de todo el movimiento de la vida, la quietud total.

(Jeff Foster de su Libro Reflexiones).

piedras energeticas

Las sensaciones no son tus enemigas…

La vida está en movimiento, y el pensamiento siempre se esfuerza por alcanzarla. La vida precede al pensamiento. En este sentido, ¡todo pensamiento es un añadido a posteriori!
Así que regresa a estas olas de experiencia, regresa a lo que llamas dolor, y fíjate en que no es sólido, sino que de hecho consiste en toda clase de olas más pequeñas, toda clase de sensaciones cambiantes, que fluctúan, que danzan. En el instante que llegas a una conclusión sobre una sensación, en cierto sentido has dejado de ver y de sentir, de sentir de verdad, lo que hay aquí; has entrado en un relato mental sobre tu experiencia. Así que vuelve a lo que está sucediendo realmente y mira de nuevo.
Deja a un lado la conclusión de que eso que experimentas ahora se llama dolor, y redescubre lo que es en realidad. ¿Cómo son en realidad esas sensaciones a las que llamas dolor? Siéntelas…, realmente siéntelas hasta el fondo. Préstales una atención directa y afectuosa, sin esperar que cambien en modo alguno ni intentar hacerlas desaparecer. Encuéntrate con lo que hay aquí sin esperanza. ¿Son estáticas las sensaciones, son sólidas, fijas, o se mueven y danzan en la experiencia presente? ¿Cómo se mueven? ¿Lo hacen rápido o despacio? ¿A dónde van? Síguelas. ¿Da la impresión deque vayan en una dirección determinada, o en todas las direcciones a la vez? ¿Viajan en pequeños círculos, suben y bajan, van de lado a lado, o entran y salen? ¿Tienen bordes afilados, como pequeñas cuchillas, o son más bien blandas, redondeadas, dúctiles?
¿Sientes que son profundas, o superficiales? ¿Tienen distintas texturas o algún diseño que se repita? ¿Son ásperas, suaves, irregulares, tienen protuberancias, pinchan? ¿Vibran, golpean con fuerza, aletean con irregularidad, tiemblan, se ondulan, oscilan, se sacuden, laten o palpitan? ¿Tienen ritmo? ¿Tienen temperatura? ¿Sientes que están ardiendo, calientes, templadas, frías o heladas? ¿Están confinadas en cierta área, constreñidas de algún modo, encerradas, o fluyen libremente, como el agua? ¿Son sensaciones semilíquidas, líquidas, duras, gruesas, descoloridas, viscosas, puntiagudas, delicadas? ¿Hay algún color, forma o sonido asociado a ellas? ¿Son rojas, moradas, anaranjadas, amarillas, verdes? ¿Son negras, blancas o transparentes? ¿Son circulares, cuadradas, triangulares, elípticas o de alguna forma totalmente distinta? ¿Cantan, chillan, emiten un zumbido, o están en silencio? ¿Son tímidas o confiadas? ¿Parecen jóvenes o viejas?

No estés tan seguro de lo que hay aquí; no finjas que lo sabes. Sé siempre un explorador. Entabla siempre una relación íntima con lo que está de verdad presente.
Préstales amorosa atención a estas pequeñas olas, a estas pobres olas que se han visto rechazadas, descuidadas, sin hogar y sin amor durante tanto tiempo, y, cuando lo hagas, fíjate en que a todas se les ha permitido estar aquí. Lo que eres ya las ha dejado entrar, por muy extrañas o desagradables que te parezcan. Las sensaciones no son tus enemigas, por muy intensas que sean.
Cuando traspasas la palabra «dolor» —una palabra que arrastra tal bagaje—, ¿qué es lo que encuentras tú, en tu propia experiencia presente? Nunca encuentras un bulto genérico, inmóvil, estático llamado dolor. El dolor nunca es algo que exista en tu cuerpo; está siempre mucho más vivo.

(Jeff Foster de su Libro La mas Profunda Aceptación).

piedras energeticas

Nuestro afán por definirnos…

Mucho de nuestro sufrimiento está basado en la idea de que, si sentimos algo durante demasiado tiempo, o con demasiada intensidad, o lo sentimos siquiera, nos convertiremos en ello. Estamos convencidos de que, si de verdad permitimos que el sentimiento esté en nosotros, se nos adherirá y acabará por definirnos. ¡Mucho de nuestro
sufrimiento está basado en lo que, en definitiva, es pura superstición! Solo porque te sientas fracasado no significa que seas un fracasado. Solo porque te sientas feo no significa que seas feo. Solo porque te sientas una ola, no significa que la ola pueda definirte.
En nuestro afán por definirnos, por distinguirnos de los demás, por mantener en pie un relato coherente sobre quiénes somos, lo que acabamos haciendo es no permitirnos albergar sentimientos que se contrapongan a la imagen o el relato de nosotros mismos que intentamos mantener.Decimos: «Este sentimiento es yo» o «Este sentimiento no es yo». Si la imagen que tengo de mí es la de una persona guapa, atractiva, no voy a permitir que entre una ola fea; esa ola sencillamente no concuerda con cómo quiero verme a mí mismo y con cómo quiero que tú me veas. Si me siento feo, empiezo a sentir que algo no va bien…, que hoy no «me siento a mí mismo». O si tengo la idea de que soy un triunfador, no voy a permitir que entre la ola del fracaso. No concuerda con la idea que tengo de mí. No me puedo permitir sentirme fracasado. Si tengo la imagen de que soy una persona fuerte y quiero que otros me vean así, no me puedo permitir sentirme débil.
No puedo permitir que entre en mi experiencia ninguna idea que ponga en peligro la idea que tengo de mí mismo.
Si de verdad tuviéramos algún control sobre las olas que aparecen, podríamos impedirles la entrada a todas aquellas que no respalden nuestro relato de nosotros mismos. Pero la realidad es que el océano de la vida no está bajo nuestro control. A pesar de todos nuestros esfuerzos, los pensamientos v sentimientos que no deseamos siguen apareciendo. Intentamos desterrar las olas feas, temerosas, dolorosas, perturbadoras; las olas de fracaso, de debilidad, de «energía negativa»; las olas «oscuras», y descubrimos finalmente que no es posible; Aparecen de todos modos. No podemos cerrarle el paso a la mitad del océano. El océano de la vida es salvaje y libre, y no se puede domar ni reprimir.

(Jeff Foster de su Libro La mas Profunda Aceptación).

piedras energeticas