Vivir con Calma…

Fuente: https://www.youtube.com/channel/UCjd1IqMxEJVhI0yfEVvXumQ

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La cerca y lo clavos…

Habia un niño que tenia muy mal carácter. Un día su padre le dio una bolsa llena de clavos y le dijo que cada vez que perdiera la calma, debería clavar un clavo en la cerca de atrás de la casa.
El primer día clavo 27 clavos en la cerca, pero poco a poco fue calmándose porque descubrió que era mucho mas fácil controlar su carácter que clavar los clavos en la cerca.
Finalmente llego el día en que el muchacho no perdió mas la calma y se lo dijo a su padre. Entonces el padre le sugirió que cada día que controlara su carácter debería sacar un clavo de la cerca. Los días pasaron y el joven pudo decirle a su padre que ya había sacado todos los clavos de la cerca. Entonces el padre llevo de la mano a su hijo a la cerca de atrás y le dijo: Mira hijo , has hecho bien…, pero fíjate en todos los agujeros que quedaron en la cerca… Ya nunca sera la misma de antes. Cuando dices o haces cosa con rabia o ira dejas una cicatriz como ese agujero en la cerca… Es como meterle el cuchillo a alguien, aunque lo vuelvas a sacar, la herida ya quedo hecha. No importa cuantas veces pidas disculpas, la herida esta allí… Una herida física es igual de grande que una verbal.

(Desconozco el Autor).

La paz perfecta…

Habia una vez un rey que ofreció un gran premio a aquel artista que pudiera captar en una pintura la paz perfecta. Muchos artistas intentaron. El rey observo y admiro todas las pinturas, pero solamente hubo dos que a el realmente le gustaron y tuvo que escoger entre ellas. La primera era un lago muy tranquilo. Este lago era un espejo perfecto, donde se reflejaban unas plácidas montañas que lo rodeaban. Sobre estas se encontraba un cielo muy azul con tenues nubes blancas. Todos los que miraron esta pintura pensaron que esta reflejaba la paz perfecta. La segunda pintura también tenia montañas, pero estas eran escabrosas y descubiertas. Sobre ellas había un cielo furioso del cual caía un impetuoso aguacero con rayos y truenos. Montaña abajo parecía retumbar un espumoso torrente de agua. Todo esto no revelaba lo pacifico en lo mínimo. Pero cuando el rey observo cuidadosamente, miro tras la cascada un arbusto que crecía en una grieta de la roca. En este arbusto se encontraba un nido. Alli, en medio del rugir de la violenta caída del agua, estaba sentado plácidamente un pajarito… “la paz perfecta”. Sin dudarlo el rey escogió esta pintura y explico: ” Paz no significa estar en un lugar sin ruido, sin problemas, sin trabajo duro o sin dolor. Paz significa que a pesar de estar en medio de esas cosas, permanezcamos calmados dentro de nuestro corazón. Este es el verdadero significado de la paz”.

(Desconozco el Autor).

Crear el camino andando…

Una cosa: tienes que andar y crear el camino andando; no encontrarás un camino ya hecho. No es barato alcanzar a la mayor realización de la verdad. Tendrás que crear el camino andando tu solo; el camino no esta ya hecho esperándote. Es justo como el cielo: los pájaros vuelan pero no dejan huellas. No los puedes seguir; no hay huellas detrás.

(Osho).

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Liberar el Rehén…

Liberemos el rehén preso en nosotros; tal vez nuestras cabezas tengan sus planes y calendarios, pero la impronta de nuestras vidas se encuentra codificada en nuestros corazones y en nuestras almas. El amarnos y nutrirnos la libera.
Hay una fuerza increíble en la frase “no se”, nos libera el cerebro para que nuestra alma pueda decirnos lo que hemos de hacer. No es necesario que nos esforcemos. Nos encontraremos con nosotros mismos de una manera mágica, fácil y natural, haciendo lo que hemos venido a hacer aquí.
Descubriremos que el objetivo de nuestra alma nos produce alegría, porque es lo que hemos deseado hacer todo el tiempo.
A veces, en un segundo, recordamos que hemos venido a hacer en este mundo. No tenemos que esforzarnos mucho para recordar; la clave es relajarse, sentir y limpiar las emociones para que podamos recordar los sueños que yacen enterrados. No tenemos que luchar para encontrar nuestro destino. Alimentemos y eduquemos nuestra alma y dejemos que el destino nos encuentre. Hay que ir despacio. Recordemos lo que el alma desea hacer en los momentos de tomar las grandes decisiones de nuestra vida. Respetemos también lo que el alma desea hacer en las cosas pequeñas, en los detalles cotidianos; dejemos que nos conduzca al hogar.
Muchas personas buscan incansablemente que se produzca el gran acontecimiento, la gran revelación, la gran introspección que habrá de cambiar su vida. Queremos ganar la lotería, pero el “billete ganador” ya lo tenemos en la mano.

(Melody Beattie).

Anhelar el regreso al “Hogar”…

Sentimos la imperiosa necesidad de marcharnos de casa en busca de lo que quiera que sea que nos haga sentirnos completos, pero sentimos la misma necesidad imperiosa de regresar. Después de un largo día, agotador, de guardería o de oficina, lo único que queremos es volver a casa, volver a estar con nuestra madre, con nuestro padre, con las personas queridas, volver a dormir. De niños, añoramos nuestro hogar cuando estamos lejos demasiado tiempo, lejos de las personas a las que queremos. Cuando alguien muere, decimos que «han vuelto a casa» o han encontrado un nuevo hogar donde poder descansar eternamente, donde poder, al fin, descansar en paz.
A lo largo de toda la historia humana, la búsqueda del hogar se ha expresado en todas y cada una de las facetas de nuestra vida: en nuestro arte, nuestra música, nuestra ciencia, nuestras matemáticas, nuestra literatura, nuestra filosofía, nuestra implacable búsqueda de amor, nuestra espiritualidad. La búsqueda del hogar nace de lo más profundo de la mente humana.

En el arte, la interacción del buscador y lo buscado, el primer plano y el fondo, la luz y la sombra, el espacio positivo y negativo crea tensión, drama. Un chiste busca el golpe de efecto; una frase busca completitud. Es nuestro inherente anhelo de resolución lo que hace que una obra de arte, un chiste, una frase sean tan atrayentes, tan dramáticos, tan satisfactorios. Quizá sea el mismo anhelo que ha llevado a los matemáticos, filósofos y físicos, durante toda la historia humana, a buscar algún tipo de gran teoría unificada y omnímoda de la realidad, integridad en el caos, amor en medio de la devastación, una conclusión cósmica. Según nos cuentan, incluso el universo se expande y se contrae, buscando de algún modo el equilibrio, buscando el hogar. Todo anhela entrar en reposo.
El hogar no es un sitio, una cosa ni una persona. Es descanso. Originariamente, la palabra «hogar» significa «descansan» o «yacer».

(Jeff Foster de su Libro La mas Profunda Aceptación).

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