La conexión entre tú y la existencia…

Hay un sonido de felicidad constantemente en tu interior, como en el interior de todo mundo. Sólo tenemos que permanecer en silencio para escucharlo. Como la cabeza es demasiado ruidosa, no puede oír la voz baja y pequeña del corazón. A menos que todo esté en silencio nunca la escuchas, pero es la conexión entre tú y la existencia. Una vez que la has escuchado, sabes por dónde estás unido, ligado a la existencia. Una vez que la has escuchado se vuelve muy fácil entrar en ella. Entonces puedes concentrarte y entrar con facilidad,y siempre que lo hagas te rejuvenecerá, te dará una fuerza tremenda y te hará estar más y más vivo.
Si una persona es capaz de entrar una y otra vez en este sonido interior, nunca pierde la pista de lo divino; puede vivir en el mundo y mantenerse en contacto con lo divino. Es posible aprender poco a poco la habilidad hasta que incluso en el mercado pueda uno escucharlo. Una vez que sabes que está ahí, no es difícil escucharlo. Ni siquiera todo el ruido del mundo puede impedirte que lo escuches. El problema es sólo escucharlo por primera vez, pues uno no sabe dónde está ni qué es ni cómo permitirlo. Todo lo que se necesita es volverse más y más silencioso.
Siéntate en silencio. Cuando tengas tiempo, por una hora al día, no hagas nada: siéntate y escucha. Escucha los sonidos que hay alrededor, sin ningún propósito particular, sin ninguna interpretación acerca de que significan. Sólo escucha sin razón alguna. Hay un sonido, así que hay que escucharlo. De manera muy, muy lenta la mente empieza a quedar en silencio. Se escucha el sonido pero la mente ya no está interpretándolo, ya no está apreciándolo, ni pensando en él. De repente cambia la estructura. Cuando la mente está en silencio, escuchando los sonidos de fuera, se oye de repente un sonido que no viene del exterior sino del interior. Una vez que lo has escuchado, tienes el hilo de Ariadna(*) en las manos. Sólo sigue el hilo, adéntrate más y más en el sonido. Hay un pozo muy profundo en el ser de cada persona y aquéllos que saben cómo entrar en él viven en un mundo totalmente diferente, en una realidad aparte.

(*) “El hilo de Ariadna”: frase utilizada para referirnos a una serie de observaciones, argumentos o deducciones que, una vez relacionados, nos llevan con mucha facilidad a la solución de un problema planteado que parecía no tener salida. La expresión proviene del personaje mitológico Ariadna, hija de Minos. Cuando llega Teseo a Creta para matar al Minotauro y librar a su ciudad del temible tributo a que estaba sometida, la entrega de siete doncellas y siete jóvenes para que los devorara el monstruo, Ariadna se enamora del héroe y le facilita una espada y un hilo para salir del laberinto donde se encontraba el Minotauro. El hilo de Ariadna sirvió, pues, de guía para encontrar la salida una vez que dio muerte al monstruo.

(Osho de su Libro Farmacia para el Alma).

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La paz perfecta…

Habia una vez un rey que ofreció un gran premio a aquel artista que pudiera captar en una pintura la paz perfecta. Muchos artistas intentaron. El rey observo y admiro todas las pinturas, pero solamente hubo dos que a el realmente le gustaron y tuvo que escoger entre ellas. La primera era un lago muy tranquilo. Este lago era un espejo perfecto, donde se reflejaban unas plácidas montañas que lo rodeaban. Sobre estas se encontraba un cielo muy azul con tenues nubes blancas. Todos los que miraron esta pintura pensaron que esta reflejaba la paz perfecta. La segunda pintura también tenia montañas, pero estas eran escabrosas y descubiertas. Sobre ellas había un cielo furioso del cual caía un impetuoso aguacero con rayos y truenos. Montaña abajo parecía retumbar un espumoso torrente de agua. Todo esto no revelaba lo pacifico en lo mínimo. Pero cuando el rey observo cuidadosamente, miro tras la cascada un arbusto que crecía en una grieta de la roca. En este arbusto se encontraba un nido. Alli, en medio del rugir de la violenta caída del agua, estaba sentado plácidamente un pajarito… “la paz perfecta”. Sin dudarlo el rey escogió esta pintura y explico: ” Paz no significa estar en un lugar sin ruido, sin problemas, sin trabajo duro o sin dolor. Paz significa que a pesar de estar en medio de esas cosas, permanezcamos calmados dentro de nuestro corazón. Este es el verdadero significado de la paz”.

(Desconozco el Autor).

El Océano de la vida…

Cuando se ha olvidado nuestra verdadera naturaleza como el océano, un miedo básico de la vida surge, el miedo a las olas, que ahora son vistos como “otro”, y hay una actitud contraída ante la vida, con la ilusión de un separado “yo” en su núcleo, y éste es el origen de todo nuestro sufrimiento y la búsqueda, tanto personal como global.
Sin embargo, cada momento es una invitación a recordar, que a pesar de las olas de la conciencia pueden subir y bloquear, en las profundidades del océano vive la profunda paz y el silencio de sí mismo. Silencio y complicidad.

(Jeff Foster de su Libro Reflexiones).

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