Pensamiento del Dia: 29 de Abril

¿Qué ocurriría si os encontrarais, aquí y ahora, más allá de todos los datos del pasado? ¿Qué ocurriría si os encontrarais, aquí, por primera vez, sin expectativas, sin decepción, sin esperanza siquiera? ¿Qué ocurriría si te encontraras con la persona que está de verdad aquí, y no con la que imaginas que está aquí? ¿Qué significaría que os encontrarais —que os encontrarais de verdad— sin historia, sin proyecciones, sin imágenes?
Tranquilo, no estoy sugiriendo en absoluto que nos deshagamos de los relatos que tenemos los unos de los otros, que nos olvidemos del pasado, de los detalles que conservamos unos de otros en la memoria, de nuestros nombres, del papel que desempeñamos los unos para los otros, etcétera. Estoy sugiriendo que, cuando vivimos únicamente en nuestros relatos recíprocos, acabamos por no percibir lo que hay realmente aquí ahora mismo. Al aferrar me firmemente a mi relato sobre ti; al aferrarme firmemente a los recuerdos, a los prejuicios, a mis ideas condicionadas sobre quién eres; al verte como personaje separado que se mueve a través del tiempo, no te veo como eres ahora, en este momento. No veo a la persona que tengo realmente delante de mí. Estoy tan encerrado en una imagen de ti hecha de pasado —en mis ideas de quién eres, en las expectativas que tengo de ti, en los desengaños que he tenido contigo, en los miedos que me provocas— que no te veo en realidad como eres, no oigo en realidad lo que me estás diciendo ahora mismo. Valoro el pasado por encima de tu percepción y experiencia del mundo en el momento presente. Es como si ya supiera quién eres, lo que vas a decir, lo que estás pensando, lo que vas a hacer, lo que crees, lo que quieres, incluso antes de que abras la boca. Todos los prejuicios empiezan aquí.

(Jeff Foster de su Libro La mas profunda Aceptación).

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Pensamiento del Dia: 28 de Abril

Como relato que intenta completarse gracias a ti, que busca la solución en ti, que intenta llegar a casa por mediación tuya, acabaré manipulándote, no siendo sincero contigo, representando un papel delante de ti, ocultándote lo que de verdad siento por miedo a perderte, castigándote cuando siento que me has hecho daño. Pero como espacio abierto, soy libre de comunicarme contigo con sinceridad y autenticidad, pues sé que ya soy el amor que busco; sé que no te necesito para que me completes; sé que, en lo más hondo, jamás puedo perderte. No te necesito para ser plenamente quien soy. No te necesito para que mi relato no se venga abajo.
Cuando me reconozco como el espacio abierto en el que se permite que todos los pensamientos y sentimientos vayan y vengan, y reconozco que lo que soy está más allá del «hijo» y no necesita un «padre» para estar completo, soy libre de establecer un contacto sincero y auténtico con el hombre que está ante mí. Puedo permitirle ser plenamente quien es, expresarse libremente. Puedo animarle a explorar, a expresar sus verdaderos pensamientos y sentimientos, porque, al fin, no siento que su experiencia sea una amenaza para mi identidad. En última instancia, aunque me abandone, eso no resta nada a mi completud.
Es la mayor expresión de amor que pueda hacérsele a alguien, decirle: «No te necesito. Te amo, pero no te necesito», es decir: «No te necesito para que me completes.
Estoy completo sin ti. Pero disfruto de tu compañía en este momento, y me encanta estar a tu lado. Y si te fueras, te seguiría amando…, aunque hubiera dolor o tristeza a causa de tu partida».
El amor verdadero no pide nada a cambio.

(Jeff Foster de su Libro La mas profunda Aceptación).

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Pensamiento del Dia: 27 de Abril

Cuando me relaciono contigo como un yo separado con otro yo separado, como un relato con otro, en sentido profundo no hay verdadera intimidad. Represento un rol, y tú otro. Yo hago de hijo y tú, de padre, con todas las expectativas y exigencias que ambas palabras llevan implícitas. Hago de hija y tú, de madre. Hago de hermana y tú, de hermano. Hago de gurú y tú, de discípulo. Hago de «mí» y tú, de «ti». Me identifico con mi papel e intento relacionarme contigo, que eres asimismo tu papel. Me atengo a mi guión y tú te atienes al tuyo.
Pero cuando me relaciono contigo, no como un yo separado, sino como el espacio plenamente abierto en el que todos los pensamientos, sentimientos y sensaciones aparecen y se desvanecen, es posible la verdadera intimidad. Nos encontramos, sin historia, espacio abierto con espacio abierto, y ese es el principio de la relación verdadera, no de la relación de un relato con otro, no del encuentro de dos imágenes, sino el encuentro de dos campos de ser, dos campos abiertos en los que se permite que todos los pensamientos, relatos, sentimientos, sonidos y sensaciones vayan y vengan. (En realidad no son dos campos abiertos que se reúnen, pero por el momento es una forma práctica de expresarlo. En última instancia, no hay palabras que puedan captar esa intimidad. Toda forma de lenguaje es solo temporal, en este lugar que está más allá de las palabras.)

(Jeff Foster de su Libro La mas profunda Aceptación).

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Pensamiento del Dia: 26 de Abril

En la realidad, ¿puede alguien de verdad ser mío? ¿Puede otra persona ser propiedad tuya? ¿Hace referencia a algo real la palabra «mío», a algo que no sea un relato del pensamiento que aparece en el momento? No tiene nada de malo, por supuesto, creer que alguien es tuyo y que te completa. Es un cuento muy bonito que contar una y otra vez, si eso te hace feliz. Pero he aquí el problema: cuando intentas retener a alguien, inevitablemente empezarás a manipularlo de maneras sutiles y no tan sutiles. Cuando buscas el amor, la aprobación, la aceptación, el elogio o incluso la comprensión de otro ser humano, da igual quién sea, inevitablemente empiezas a decir y a hacer cosas para agradarle, para influir en él y para controlarlo, para ganártelo, para que siga en tu vida, para impedir que te deje. Y todo nace de tu miedo a la pérdida y, en última instancia, de tu miedo a estar solo e incompleto otra vez. Por supuesto, el resultado de esta manipulación es siempre el dolor, tanto para ti como para la persona a la que tratas de controlar.
Cuando intentamos retener a aquellos a quienes amamos, nuestro amor se vuelve condicional. Nos olvidamos de que el amor es incondicional por naturaleza, lo mismo que el océano es incondicional al acoger y aceptar sus olas. Nos olvidamos de quiénes somos realmente y empezamos a buscar el amor fuera de nosotros. Nos olvidamos de que el amor nunca es resultado de la manipulación. Y nunca se puede perder o ganar; simplemente es.

(Jeff Foster de su Libro La mas profunda Aceptación).

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Pensamiento del Dia: 23 de Abril

Cuando dejas de estar en guerra con los opuestos, hay suficiente sitio para todo esto. La totalidad de la consciencia humana puede entonces pasar por ti. Todo aquello a lo que en un tiempo llamamos «negatividad» ahora forma parte de la celebración de la vida. Todas las olas tienen permiso para estar en el océano. Las ideas que albergábamos sobre lo que es negativo y lo que no es negativo se liberan completamente cuando hay una profunda aceptación.
¿Quieres ser bello? Entonces has de aceptar profundamente tu fealdad, has de darte cuenta de que tiene permiso para estar en lo que eres. Ese es el trato. ¿Quieres ser fuerte? Entonces debes aceptar profundamente tu debilidad, debes ver que solo cuando permites por completo todos los sentimientos de debilidad, aflora una fuerza verdadera…, una fuerza que no está en guerra con la debilidad. Ese es el trato. ¿Quieres ser un triunfador? Entonces es necesario que triunfes en amar tu fracaso, que te des cuenta de que incluso el más completo sentimiento de fracaso tiene permiso para estar en lo que eres. Ese es el trato. ¿Quieres sentirte amado? Entonces tienes que poder aceptar profundamente el no sentirte amado, aquí y ahora. Ahí es donde descubres un amor sin opuesto…, un amor al que nada se puede oponer. Ese es el trato.

(Jeff Foster de su Libro La mas profunda Aceptación).

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Pensamiento del Dia: 21 de Abril

La aceptación profunda no es algo que tengas que lograr; es lo que eres en esencia. Lo que eres es el espacio abierto en el que se permite a las olas de experiencia ir y venir. Y ese espacio abierto es inseparable de todo lo que aparece en él; es el océano, inseparable de todas sus olas. Esta es la intimidad y el amor que siempre hemos añorado…, una intimidad que palpita justo en el corazón de nuestra experiencia presente.
Como espacio abierto que eres, ninguno de los opuestos que aparentemente existen —bueno— malo, sano-enfermo, iluminado-no iluminado— pueden definirte.
Escapamos de lo negativo e intentamos alcanzar lo positivo, y a este intento de escapar de la vida lo llamamos sufrimiento. Por eso el sufrimiento es siempre una invitación a que descubramos, en el momento, qué es lo que no aceptamos profundamente y a que comprendamos que eso que no queremos aceptar ya se ha aceptado.
Como espacio abierto, lo que eres no es el buscador; eres lo que ve cómo se representa la búsqueda. No eres una entidad incompleta que intenta completarse con el tiempo. El final de la búsqueda no es algo que el buscador vaya a encontrar en el futuro.
¡Tú eres el final de la búsqueda, ahora. Tú eres lo que buscas, en este momento!

(Jeff Foster de su Libro La mas profunda Aceptación).

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Pensamiento del Dia: 18 de Abril

Nos erigimos en jueces de las olas y, básicamente, juzgamos que unas están bien y otras no están bien, así que permitimos que algunas existan en lo que somos y otras no. Y aquí es donde empieza eso a lo que llamamos resistencia. Muchos maestros espirituales hablan de la resistencia que oponemos al momento presente y de cómo esa resistencia se halla en la raíz de todo nuestro sufrimiento psicológico. Ahora podemos entender por qué nos resistimos a un pensamiento o sentimiento: le oponemos resistencia porque no vemos la completitud en él, porque, a cierto nivel, lo percibimos como una amenaza a lo que somos. Nos resistimos por miedo, porque no vemos la inseparabilidad e intimidad que hay entre lo que somos y lo que aparece en la experiencia presente. Así que, a cierto nivel, sentimos que lo que está ocurriendo no está bien, y nos retiramos para evitarlo.
Ingeniamos maneras de hacerlo muy complicadas, pero, en esencia, lo que intentamos hacer es muy simple: libramos de las olas que no nos gustan. Deseamos tener el océano bajo control gestionando las olas, de modo que solo aparezcan aquellas que queremos que aparezcan. Todo el sufrimiento humano es una variación de este tema: intentar controlar las olas, intentar controlar la experiencia del momento presente para que se amolde a nuestras ideas y conceptos de cómo debería ser. Si quieres sufrir, ¡compara este momento con tu imagen de cómo debería ser!
Acabo escapando de cualquier aspecto de mi experiencia presente que considero que pone en peligro la completitud. Literalmente, entro en guerra conmigo mismo. Me divido en dos: yo, contra las «olas malas», las «olas peligrosas», las «olas oscuras» o las «olas diabólicas» que hay en mí. Ciertas olas que hay en mí se convierten en una amenaza, así que echo mano del mundo —del siguiente cigarrillo, la siguiente relación sexual, la siguiente jarra de cerveza, el siguiente su— bidón espiritual— para dejar de sentir lo que siento, para eludir ciertas olas y, en definitiva, para librarme de esta incompletitud, este vacío, este sentimiento de carencia que palpita en el centro de mi ser.
Me hago adicto (a amantes, a gurús, a sustancias diversas), me apego a rígidos sistemas de creencias o me mato a trabajar…, todo para no tener que experimentar lo que experimento, para no tener que sentir lo que realmente siento en este momento, para poder anestesiarme y no sufrir el dolor de ser humano. Como seres humanos, hacemos cosas muy complicadas, peligrosas e incluso violentas para escapar del malestar que nos provoca la experiencia presente. Pero lo que ocurre por debajo de esto es siempre muy simple: nos resistimos a lo que es.

(Jeff Foster de su Libro La mas profunda Aceptación).

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