Pensamiento del Dia: 22 de Junio

¿Te das cuenta de que no conlleva ningún esfuerzo esta admisión de la experiencia presente? No hay ningún relato que necesite mantener, ninguna imagen de mí mismo que necesite defender, ningún discurso que necesite preparar. Cuando digo la verdad así, no puedo «equivocarme». Es la expresión natural de lo que está ocurriendo en el océano que soy. Es un simple informe sobre las olas que ya están presentes, expuesto sin la esperanza de obtener ningún resultado en particular. Comunicarse es fácil, pero, como vamos buscando algo, parece infinitamente difícil.
Por eso siempre digo que no hay ninguna fórmula de cómo comunicarse. La comunicación clara y sincera fluye sin esfuerzo de un lugar de profunda aceptación. Cuando no buscas ni amor, ni aceptación, ni aprobación, puedes permitirte el lujo de decir la verdad de este momento, que es la verdad que eres. No supone ningún riesgo. Empiezas a comprender que el verdadero riesgo está en no decir la verdad: te arriesgas a vivir una vida de falsedad, de contención, de desconexión y de desesperación silenciosa. Vives siendo una imagen, y te sientes lejos de la persona a la que amas.
Qué peso tan enorme es tener que cargar con todos estos relatos de nosotros mismos, manipular a la gente para conseguir lo que queremos, entrar en juegos de poder, batallar el uno contra el otro por la completud…, por una completud que nunca llega. Qué agotador es no perdonar. Mucho de nuestro sufrimiento se debe a la falta de sinceridad y autenticidad en nuestras relaciones: a no decir lo que nos gustaría decir, a no expresar lo que de verdad sentimos, a no manifestar lo que realmente queremos, y a tejer cuentos astutos e intrincados para ganarnos a las personas e impedir que nos abandonen. Es un peso tan grande que llevar a cuestas, esta escisión que divide nuestra existencia en un yo público y un yo privado, para ganarme tu favor. Es una comedia constante, un rol que me cuesta un esfuerzo inmenso mantener.

(Jeff Foster de su Libro La mas profunda Aceptación).

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Pensamiento del Dia: 25 de Mayo

Todas las preciosas percepciones espirituales que tiene el buscador sobre la completitud y la no existencia son magníficas, pero si esas percepciones no se extienden hasta penetrar en las partes más íntimas de nuestra vida, si no llegan hasta lo más profundo de nuestra experiencia personal, si no conducen a la extinción de la búsqueda en todas sus manifestaciones, seguirán siendo meras palabras. Creer que no tienes un yo o que no eres «nadie» o que todo es Unidad está muy bien, pero ¿qué sucede con esas percepciones cuando tu pareja, tu hijo, tu hija, tu madre o tu padre empiezan a llorar porque se sienten heridos por algo que acabas de decir? ¿No les haces ni caso, porque «están perdidos en un relato dualista»? ¿Les pides que te dejen solo, porque «no hay nadie aquí»? ¿Les dices que lo que han de hacer es iluminarse, como tú, y entonces ya no sufrirán? ¿Te retiras y los obligas a que se vayan a algún sitio a meditar, a indagar en sí mismos, a trabajar consigo mismos hasta que se calmen y lo vean todo con claridad? ¿Les das una conferencia sobre cómo no existe ninguna relación y si piensan lo contrario, es porque «todavía tienen un ego»?
¿O estás abierto —de verdad abierto— a escuchar lo que tengan que decir y a encontrar la más profunda aceptación en tu propia experiencia mientras escuchas?
Cuando ya no buscas nada de ellos, cuando no hay una imagen que defender, cuando te reconoces como espacio abierto, ¿acaso no hay espacio para escuchar sin más? ¿No hay espacio para ver el mundo a través de sus ojos, para descubrir en qué sentido lo que dicen puede ser verdad, para encontrar el lugar donde realmente la otra persona y tú veáis lo mismo? ¿Y no hay también espacio para ser de verdad sincero sobre cómo te sientes en respuesta y para permitirles dar su propia respuesta a eso, incluso aunque no sea la que tú habrías esperado…, incluso aunque dé al traste con tus sueños, tus esperanzas y tus planes, incluso aunque destruya tu preciosa imagen de ti, la que has estado protegiendo toda tu vida? ¿Es posible permanecer abierto, pase lo que pase?

(Jeff Foster de su Libro La mas profunda Aceptación).

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Pensamiento del Dia: 21 de Mayo

Ha llegado la hora de cuestionar algunas de nuestras Ideas más sólidas y fundamentales sobre lo que es la realidad.
Detente un momento. Vuelve de inmediato a la experiencia presente, a lo que está ocurriendo realmente donde te encuentras ahora. Ve, oye, contempla con una mirada nueva tu experiencia. Empieza de nuevo, como si fueras un niño que ve el mundo por primera vez…, puesto que, de hecho, siempre lo ves por primera vez. En este momento, la
vida es siempre nueva. Nunca antes has vivido este momento, y nunca lo volverás a vivir.
Nunca antes has oído los sonidos de este momento. Nunca antes has sentido lo sentimientos de este momento. Nunca antes has leído estas palabras. E incluso si crees que sí, es solo un pensamiento sobre el pasado, un recuerdo que aparece ahora, en este momento nuevo, intacto.
Cuando regresas a lo que está sucediendo ahora mismo, lo que encuentras es simplemente el espontáneo juego de la vida. La vida es una danza de pensamientos, sonidos, sensaciones, olores, que aparecen y desaparecen, todos radiantes y libres en el espacio que eres. Y fíjate en que no has de hacer ningún esfuerzo para ver, oír, sentir.

(Jeff Foster de su Libro La mas profunda Aceptación).

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Pensamiento del Dia: 17 de Mayo

Sufrir es intentar hacer un movimiento que es imposible, y por eso duele tanto. Creemos que la sanación es la ausencia de dolor, de enfermedad, de malestar, pero la sanación verdadera nada tiene que ver con escapar de estas olas de experiencia.
La sanación que de verdad anhelas es la plena aceptación del dolor, el final de todas las ilusiones. La sanación que de verdad anhelas consiste en liberarte de tu identidad de víctima del dolor. No es librarnos del dolor lo que de verdad queremos, sino escapar de la imagen que albergamos de ser «el que está sumido en el dolor». No es librarnos del dolor lo que de verdad queremos, sino experimentar una profunda aceptación en el dolor.
Descubrir que eres el espacio plenamente abierto en el que el dolor aparece, y no el relato de alguien a quien el dolor ataca, es la verdadera sanación —la sanación de la identidad—, y sus efectos van mucho más allá de la sanación física.

(Jeff Foster de su Libro La mas profunda Aceptación).

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Pensamiento del Dia: 12 de Mayo

El despertar no es el final del compromiso con la vida…; es solo el principio. Paradójicamente, cuando comprendemos lo perfecta que es la vida, cómo todo sucede exactamente cómo ha de suceder, nos sentimos más libres que nunca de salir al mundo y cambiar las cosas para mejor. Al ver lo perfecto que es alguien exactamente como es, eres más libre que nunca de ayudarle a ver con claridad lo que a sus ojos es imperfección. Tu acción ya no proviene del supuesto básico de que esa persona es una entidad defectuosa que es necesario reparar; ves que ya es un ser íntegro y, desde las profundidades de esa comprensión, le señalas el camino de vuelta a su integridad inherente. Enraizado en la integridad, eres libre de participar plenamente en la danza de la separación aparente.
Cuando ya no intentas arreglar la vida, quizá puedas serle de gran ayuda a la vida. Cuando ya no intentas arreglar a los demás, quizá puedas ser para ellos una gran bendición. Tal vez la verdadera sanación se produce cuando dejas de interferir.
Posiblemente lo que la vida necesite más que ninguna otra cosa sean personas que ya no ven problemas, sino que ven la inseparabilidad de sí mismos y el mundo, y que se implican plenamente en el mundo desde ese lugar de la más profunda aceptación. La más profunda aceptación de las cosas tal como son y el compromiso valiente con la vida son uno, por muy paradójico que le suene a la mente racional.

(Jeff Foster de su Libro La mas profunda Aceptación).

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Pensamiento del Dia: 3 de Mayo

¿Puedo estar simplemente aquí, con el dolor y el impulso apremiante de escapar del dolor? Este puede ser un lugar maravilloso para sentarme sin ninguna expectativa.
Empiezo entonces a darme cuenta de que tanto el dolor como el impulso de escapar de él tienen permiso para estar en el espacio que soy. La vida acoge, con la más profunda aceptación, tanto el dolor como la incapacidad de admitirlo totalmente. Esto es perdón radical, ¿no te parece?
¿Puedo encontrar esta profunda aceptación aquí mismo, en el momento en que tengo más ganas que nunca de hacer daño a otro ser humano? ¿Puedo encontrar el final de la guerra aquí, justo en el momento en que la guerra está a punto de empezar? ¿Puede un impulso de este tipo considerarse simplemente una ola más del océano, una ola que el océano que soy ya ha aceptado?

Puede resultar de lo más extraño…, admitir el impulso de querer hacer daño a alguien, ¡sobre todo si intentamos aferramos a una imagen nuestra de buena persona o de persona generosa o compasiva,o incluso de ser humano espiritual, puro, perfecto, no violento, que jamás tiene un sentimiento «negativo» hacia nadie! Se nos ha enseñado que no deberíamos sentir nada negativo hacia nadie. Se nos ha enseñado que solo deberíamos albergar sentimientos cordiales, buenos pensamientos.
Tenemos miedo de que si admitimos un impulso de ese tipo, acabaremos actuando en consecuencia. Pero es un condicionamiento claramente falso, cuando se coteja con la realidad. Un impulso apremiante que se niega, que se rechaza, que se aparta de la mente tiende a crecer y crecer. Un impulso apremiante que se niega acabará haciéndose irremediablemente inaplazable, urgente, y, en un momento u otro, nos parecerá que no tenemos más remedio que actuar basándonos en él. Sin embargo, admitir profunda y plenamente el impulso, permitirle que esté —no hacer algo con él, no juzgarlo, sino permitirle simplemente que esté presente tal como es, sin expectativas, sin siquiera la expectativa de que desaparezca—, equivale a quitarle a ese impulso apremiante la urgencia irremediable. Esto no significa que el impulso en sí desaparezca, pero ya no es una amenaza que se apodera de nosotros, por así decirlo. Ya no es peligroso o amenazador. Ya no te define. La gente más violenta suele ser aquella que está emocionalmente más reprimida. Intentan a toda costa mantener a raya sus sentimientos y sus impulsos —sentimientos de tristeza, de impotencia, de miedo o de fracaso— y, a causa de esa represión, acaban explotando de manera destructiva.

(Jeff Foster de su Libro La mas profunda Aceptación).

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Pensamiento del Dia: 1 de Mayo

La cuestión es: cuando te hace daño lo que alguien te ha dicho, ¿por qué te afecta? ¿Por qué te enfadas tanto? ¿Qué intentas defender? ¿Qué imagen de ti se siente amenazada? ¿Qué pensamientos y sentimientos indeseados aparecen en ese momento en el espacio que eres? Fíjate en lo rápido que aparece el imperioso impulso de no sentir esas olas…, acompañado del imperioso impulso de defenderte o atacar.
¿Es posible, en medio de ese acaloramiento, en vez de apresurarme a defender una imagen de mí que siento amenazada, encontrar un lugar donde haya una aceptación profunda de todo lo que aparece justo ahora? ¿Puedo simplemente considerar este momento como una gigantesca imitación a una aceptación profunda?
Sentir que no me amas, la posibilidad de que tengas razón y lo que eso dice de mí, el miedo a que me rechaces, incluso el miedo a que este sea el final de la relación y a que te vayas…, ¿puede todo esto simplemente estar aquí, en este momento? La tensión del pecho, sentir que, metafóricamente, acabas de recibir un golpe en el estómago, la sensación de opresión en la garganta, el sentimiento de que todo tu mundo se está derrumbando…, ¿puedes permitir, permitir profundamente, que todas estas olas de experiencia existan de modo manifiesto en este momento? Olvídate de permitirlo mañana; olvídate de si eras o no capaz de permitirlo ayer. ¿Puedes permitir que existan ahora? Ahora es lo único que importa.
Incluso aunque me hayas dicho algo auténticamente provocador, incluso aunque me sienta profundamente dolido, insultado, rechazado, no querido, ¿puedo descubrir la más profunda aceptación en medio de todos estos sentimientos? ¿Puedo simplemente permitirme sentir la ofensa y el dolor, sentir la tristeza y la rabia, sentir que no me amas, sentirme indefenso e impotente en tu presencia y no hacer nada al respecto, solo por un momento? ¿Puedo permitir que el dolor de la ofensa esté plenamente en mí, solo por un momento? ¿Puedo encontrar el lugar donde el dolor de la ofensa ya está aceptado?

(Jeff Foster de su Libro La mas profunda Aceptación).

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