La practica de La Atención Correcta

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La Atención Correcta es la energía que nos hace regresar al momento presente. Cultivarla es cultivar el Buda que hay en nuestro interior, cultivar el Espíritu Santo.
Según la psicología budista la atención es universal, lo que significa que siempre estamos poniendo atención en algo. Nuestra atención puede ser la correcta, como cuando permanecemos en el momento presente, o inapropiada, como cuando estamos atentos a algo que nos impide vivir el aquí y el ahora.
La Atención Correcta lo acepta todo sin juzgar ni reaccionar. La practica consiste en encontrar la forma de alimentar la apropiada atención a lo largo del día. La atención consiste en recordar regresar al momento presente.
Amar a alguien significa alimentar a la otra persona con la atención adecuada. Cuando practicas la Atención Correcta haces que la otra persona y tu estés presentes al mismo tiempo. “Se que estás ahí. Tu presencia es hermosa para mi”- sino lo expresas mientras estas juntos, cuando fallezca o tenga algún accidente, solo llorarás porque antes de que el accidente sucediera no sabías como ser realmente felices juntos.
Cuando tu cuerpo, tu mente, tu habla permanecen en perfecta unión, ejercerás un efecto incluso antes de pronunciar palabra alguna.
Mediante la atención se llega a la comprensión. Ver y comprender nace de nuestro interior. Cuando somos concientes y sentimos profundamente el momento presente podemos observar y escuchar con profundidad, y los frutos son siempre la comprensión, la aceptación, el amor y el deseo de aliviar el sufrimiento y aportar alegría. La comprensión es la base del amor. Cuando comprendes a alguien no puedes evitar amarle.
Cuando practicamos la Atención Correcta, sentimos los elementos curativos y renovadores de la vida y empezamos a transformar nuestro sufrimiento y el del mundo. No es fácil, pero la practica de la atención nos ayuda a ver con claridad el deseo y los efectos de los malos hábitos (como el fumar), y finalmente encontraremos el modo de dejarlos.
Podemos tardar años en transformar la energía de algún hábito, pero cuando lo logramos detenemos la rueda del samsara, el vicioso ciclo del sufrimiento y confusión que ha estado en movimiento durante tantas vidas.

Buda enseñó los Seis Reinos:

1- La felicidad
2- El sufrimiento
3- La alegría
4- La ansiedad
5- El desapego
6- La ignorancia

La felicidad puede ser verdadera o falsa, de modo que debemos observar su esencia e ir más allá del apego. La verdadera felicidad será beneficiosa y nos sustentará a nosotros y a los demás. La falsa felicidad nos aporta un placer temporal y nos ayuda a olvidar nuestro sufrimiento, pero su aparente beneficio no es duradero y puede llegar a ser perjudicial, como un cigarrillo o un vaso de vino. (- Ir más allá del apego, diferenciar las actividades y relaciones (con seres, lugares y objetos materiales) que forman parte de nosotros por costumbre, hábito u obligación, de las que forman parte de nosotros por un contacto más profundo y genuino.-) Cuando algo nos causa sufrimiento, si lo observamos a fondo, quizá descubramos que era precisamente lo que necesitábamos para retomar el camino a la verdadera felicidad. En realidad el sufrimiento es esencial para que haya felicidad. Para poder disfrutar y apreciar el calor debemos conocer el sufrimiento que produce tener frío. (- La muerte de un ser querido nos lleva casi siempre a observar más a fondo nuestra propia vida, reconociendo más directamente el hecho de que no somos eternos tomando mayor consciencia del valor que tiene el hecho de estar vivos, y así,replantearnos nuestra forma de vida.-)
Si observamos a fondo el reino de la alegría, podemos ver si es real o solo una manera de ocultar nuestro sufrimiento y nuestra ansiedad.
La ansiedad, enfermedad de nuestro tiempo, surge básicamente de la incapacidad de permanecer en el momento presente.
El desapego (desprenderse) es una constante práctica que puede aportarnos mucha felicidad. El desapego da libertad, y la libertad es la única condición para conseguir la felicidad. Si en nuestro corazón nos asimos a algo –a la ira, ansiedades o posesiones- no podemos ser libres.
Si observamos profundamente nuestro deseo, descubriremos que ya tenemos lo que deseamos porque cualquier cosa forma parte de todo lo demás. Esta visión puede transportarnos del reino del deseo al reino de la libertad. El fuego de la ira nos consume día y noche y nos causa sufrimiento, incluso más que la persona con la que estamos enojados.
Cuando no tenemos ira nos sentimos livianos y libres. Nuestro mundo está lleno de odio y violencia porque no nos tomamos el tiempo suficiente para alimentar el amor y la compasión que ya tenemos en nuestro corazón. No lastimar es una práctica importante.
La consciencia radica en ser concientes del cuerpo, las sensaciones, las percepciones, de cualquier formación mental y de todas las semillas que tenemos en nuestra consciencia. Si observamos a fondo el brote de un árbol,veremos su naturaleza. Quizá sea muy pequeño, pero es como la tierra misma, porque la hoja de aquel brote se convertirá en parte de la tierra. Si percibimos la verdad de una cosa en el cosmos, captamos la naturaleza del cosmos. Al ser concientes y observar profundamente, la naturaleza del cosmos se revela a si misma. No se trata de imponer nuestras ideas sobre la naturaleza del cosmos.
Sentarse y observar la respiración es una práctica maravillosa pero no es suficiente. Para que la transformación tenga lugar debemos ser concientes durante todo el día, y no solo cuando estamos sobre el almohadón de meditar. La plena consciencia es el Buda. La atención es la energía que abraza y transforma todas las formaciones mentales. La atención nos ayuda a desprendernos de las –percepciones al revés- y nos despierta a aquello que está sucediendo. Cuando practicamos el ser concientes, permanecemos en contacto con la vida, y podemos ofrecer nuestro amor y nuestra compasión para disminuir el sufrimiento y aportar alegría y felicidad.
No te pierdas en el pasado. No te pierdas en el futuro. Regresa al momento presente, siente la vida profundamente. Ser conciente consiste en esto. No podemos ser concientes de todo a la vez, de modo que debemos escoger el objeto de nuestra atención que nos parezca más interesante.Lo esencial es estar vivos y presentes en todas las maravillas que nos ofrece la vida.

Sin comprensión nuestras acciones pueden hacer sufrir a los demás. Aunque estemos motivados por el deseo de hacerles felices, si carecemos de comprensión, cuantas más cosas hagamos más problemas originaremos. Si nuestro amor no está hecho de comprensión, no es un amor auténtico.

(El corazón de las enseñanzas de Buda de Thich Nhat Hanh).

piedras energeticas

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