Pensamiento del Dia: 29 de Julio

Mucho de nuestro sufrimiento está basado en la idea de que, si sentimos algo durante demasiado tiempo, o con demasiada intensidad, o lo sentimos siquiera, nos convertiremos en ello. Estamos convencidos de que, si de verdad permitimos que el sentimiento esté en nosotros, se nos adherirá y acabará por definirnos. ¡Mucho de nuestro sufrimiento está basado en lo que, en definitiva, es pura superstición! Solo porque te sientas fracasado no significa que seas un fracasado. Solo porque te sientas feo no significa que seas feo. Solo porque te sientas una ola, no significa que la ola pueda definirte.
En nuestro afán por definirnos, por distinguirnos de los demás, por mantener en pie un relato coherente sobre quiénes somos, lo que acabamos haciendo es no permitirnos albergar sentimientos que se contrapongan a la imagen o el relato de nosotros mismos que intentamos mantener. Decimos: «Este sentimiento es yo» o «Este sentimiento no es yo». Si la imagen que tengo de mí es la de una persona guapa, atractiva, no voy a permitir que entre una ola fea; esa ola sencillamente no concuerda con cómo quiero verme a mí mismo y con cómo quiero que tú me veas. Si me siento feo, empiezo a sentir que algo no va bien…, que hoy no «me siento a mí mismo». O si tengo la idea de que soy un triunfador, no voy a permitir que entre la ola del fracaso. No concuerda con la idea que tengo de mí. No me puedo permitir sentirme fracasado. Si tengo la imagen de que soy una persona fuerte y quiero que otros me vean así, no me puedo permitir sentirme débil. No puedo permitir que entre en mi experiencia ninguna idea que ponga en peligro la idea que tengo de mí mismo.
Si de verdad tuviéramos algún control sobre las olas que aparecen, podríamos impedirles la entrada a todas aquellas que no respalden nuestro relato de nosotros mismos. Pero la realidad es que el océano de la vida no está bajo nuestro control. A pesar de todos nuestros esfuerzos, los pensamientos v sentimientos que no deseamos siguen apareciendo. Intentamos desterrar las olas feas, temerosas, dolorosas, perturbadoras; las olas de fracaso, de debilidad, de «energía negativa»; las olas «oscuras», y descubrimos finalmente que no es posible; Aparecen de todos modos. No podemos cerrarle el paso a la mitad del océano. El océano de la vida es salvaje y libre, y no se puede domar ni reprimir.
¿Por qué no tenemos control sobre las olas? ¿Por qué aparecen las olas indeseadas? Porque en el mundo de la dualidad, los opuestos tienen que mostrarse juntos.
Es muy importante que entendamos también esta verdad. Nuestra experiencia está en perfecto equilibrio: si hay guapo, tiene que haber feo. Si hay éxito, tiene que haber fracaso. Si hay iluminado, tiene que haber no iluminado. Si hay amado, tiene que haber no amado. Así son las cosas, y no es un problema hasta que entramos en guerra con el modo en que son, hasta que nos oponemos al equilibrio de la vida.
La belleza de la vida es que está en constante movimiento, siempre cambiando. No podemos sentir lo mismo todo el tiempo. En la experiencia presente, no hay «todo el tiempo», y tampoco hay «nunca»; solo la danza de las olas ahora. Cuando decimos: «Quiero ser atractivo, quiero ser guapo», lo que queremos decir es que deseamos sentimos atractivos todo el tiempo, nunca sentirnos feos. Recuerda, lo que eres no puede ser nada en particular, pero, a la vez, lo que eres es la facultad de sentir cualquier cosa ahora. Queremos ser algo inmutable y sólido en el tiempo y el espacio, y sin embargo, cuando observamos, vemos que nuestros sentimientos están constantemente fluctuando, cambiando, en el momento intemporal.

(Jeff Foster de su Libro La mas Profunda Aceptación).

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Pensamiento del Dia: 28 de Julio

Es importante que entendamos la diferencia entre sentir algo y ser algo. Puedes sentirte feo (o débil, inútil, confuso, atemorizado, aburrido, entusiasmado…, lo que sea) en el momento, pero, en realidad, lo que eres no puede ser eso. Te puedes sentir feo, pero, como espacio abierto, no puedes ser feo. No hay una persona fea; el sentimiento «feo» no puede definirte. El espacio abierto que eres está más allá de todos los opuestos. Aparecen en lo que eres
sentimientos de fealdad y de belleza, y lo que tú eres permanece intacto; no pueden afectarle ninguna de las dos polaridades. Lo que eres no está menos completo por que aparezcan sentimientos de fealdad, ni está más completo por que aparezcan sentimientos de belleza. Lo que eres no es ni feo ni hermoso; permite que existan tanto la fealdad como la belleza, pero ninguna de las dos lo puede definir, al igual que el océano permite que existan todas sus olas, pero no lo puede definir ninguna de las olas individuales que aparecen.
Así que no puedes ser feo, pero te puedes sentir feo. No existe una persona fea; lo único que existe son los sentimientos de fealdad que aparecen en ti en el momento presente. Tú no puedes ser un fracaso, pero te puedes sentir un fracaso.
No hay una persona fracasada, sino solo sentimientos de fracaso que surgen y se desvanecen en lo que eres. No puedes ser inseguro, pero te puedes sentir inseguro. No hay una persona insegura, sino sentimientos de inseguridad que vienen y van en ti. No puedes ser nada en particular (porque lo que eres contiene todo sentimiento según viene y va), pero te puedes sentir cualquier cosa, la que sea. A todos los sentimientos — cualquiera del que un ser humano sea capaz, cualquiera que un ser humano jamás haya tenido—, se les permite ir y venir en lo que eres. La totalidad de la consciencia humana está, en este sentido, a tu disposición. Cualquier cosa que tú sientas, yo la puedo sentir.
Cualquier cosa que tú pienses, yo la puedo pensar. No hay ninguna ola que sea ajena al océano de la consciencia. No hay, en realidad, ningún pensamiento ni sentimiento que sea ajeno a lo que eres. Eres el espacio que contiene a toda la humanidad; permites que el río entero de la consciencia humana fluya a través de ti. Eres la nada que abarca todo lo que fluye a través de ella. En ausencia de una persona separada, descubres a toda la humanidad.

(Jeff Foster de su Libro La mas Profunda Aceptación).

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Pensamiento del Dia: 27 de Julio

La idea de que el «yo» (o ego) está separado de la vida en sí es la ilusión, pero el yo, como expresión única, incomparable e irrepetible del océano, sigue pareciendo que existe. No hay integridad sin la aparición de la
diversidad. La integridad se expresa, de hecho, como la extraordinaria diversidad y multiplicidad de la vida.
Así que no es que no haya un yo, sino que, cuando miro de nuevo con atención, ahora mismo, no encuentro algo separado de la vida llamado «yo». No encuentro nada aquí que sea sólido y perdurable en el tiempo y el espacio. No encuentro nada separado de este momento. Solo encuentro formas pasajeras —olas de experiencia que aparecen y desaparecen—. Solo encuentro pensamientos, recuerdos, imágenes, sonidos, sensaciones, olores, sentimientos… que vienen y van en el espacio que soy. Y el relato de mí mismo es también algo que viene y va en el espacio que soy. ¡«Yo» voy y vengo en lo que soy!
La ilusión es que existe aquí algo sólido, fijo, separado. En definitiva, puedo decir que «no hay un yo fijo»; o, en realidad, podría decir que «todo es yo», puesto que todas las olas son inseparables de lo que soy. Las palabras que emplees dejan de importar cuando de verdad ves lo que está pasando. Todas las palabras del mundo vuelven a disolverse en el espacio, en el silencio.

(Jeff Foster de su Libro La mas Profunda Aceptación).

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Pensamiento del Dia: 26 de Julio

Los aspectos básicos de la búsqueda:
• Al sentir que somos olas que existen separadas en el océano y no darnos cuenta de nuestra completitud en la experiencia presente, buscamos completitud en el futuro.
• El dinero, el sexo, la iluminación, la fama, la belleza…: ¿cuál de ellos simboliza para ti el final de la búsqueda? Otorgamos poder a todos estos elementos; pensamos que tienen el poder de completarnos, de modo que los mistificamos, los anhelamos, los perseguimos, los adoramos, queremos convertirnos en ellos. Nos hacemos adictos a una completud futura. Pero no encontramos lo que de verdad vamos buscando hasta que descubrimos quiénes somos en realidad, en el momento presente.
• Intentamos escapar de ciertas experiencias —la fealdad, la debilidad, el fracaso, la impotencia—, de cualquier experiencia que consideremos una amenaza para nuestra completitud. Pero ninguna de ellas lo es. Como olas del océano, ya se han aceptado profundamente, y lo único que hemos de hacer es reconocer esa aceptación en el momento. Todos los pensamientos y sentimientos tienen permiso para ir y venir en lo que eres.
• La aceptación profunda no es algo que tengas que lograr; es lo que eres en esencia. Lo que eres es el espacio abierto en el que se permite a las olas de experiencia ir y venir. Y ese espacio abierto es inseparable de todo lo que aparece en él; es el océano, inseparable de todas sus olas. Esta es la intimidad y el amor que siempre hemos añorado…, una intimidad que palpita justo en el corazón de nuestra experiencia presente.
• Como espacio abierto que eres, ninguno de los opuestos que aparentemente existen —bueno— malo, sano-enfermo, iluminado-no iluminado— pueden definirte.
Escapamos de lo negativo e intentamos alcanzar lo positivo, y a este intento de escapar de la vida lo llamamos sufrimiento. Por eso el sufrimiento es siempre una invitación a que descubramos, en el momento, qué es lo que no aceptamos profundamente y a que comprendamos que eso que no queremos aceptar ya se ha aceptado.
• Como espacio abierto, lo que eres no es el buscador; eres lo que ve cómo se representa la búsqueda. No eres una entidad incompleta que intenta completarse con el tiempo. El final de la búsqueda no es algo que el buscador vaya a encontrar en el futuro.
Tú eres el final de la búsqueda, ahora. Tú eres lo que buscas, en este momento.

(Jeff Foster de su Libro La mas Profunda Aceptación).

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Pensamiento del Dia: 25 de Julio

Descubrir que, esencialmente, todo ser humano intenta volver a casa nos ofrece una manera nueva de entender el comportamiento de la gente a la que consideramos violenta, loca, abominable o cruel. Visto así, nadie es en realidad inherentemente malo, nadie es fundamentalmente distinto de nosotros. Hay personas que sencillamente buscan la completud de maneras desesperadas, y a las acciones destructivas que nacen de esa desesperada búsqueda las consideramos manifestaciones de «el mal».
Aquellos a los que calificamos de «malos» buscan en esencia lo mismo que buscamos nosotros, solo que, debido a su singular condicionamiento, a lo que aprendieron y vivieron al ir creciendo, al modo en que se los trató de niños, a las cartas que les ha dado la vida, la única manera en que pueden encontrar completitud ahora mismo es a través de la violencia. No sentirse profundamente completos en su experiencia presente, no percibir el amor inherente al momento presente, los convierte en buscadores desesperados de amor, y, en esa búsqueda de amor, entran en guerra con el mundo. En esa búsqueda de completitud, acaban destruyendo todo lo que les parece incompletud «ahí fuera», en el mundo.
Todo lo que consideramos malo en nosotros, todas esas olas de experiencia a las que no permitimos profundamente elevarse y caer, todas esas olas que son una amenaza para nuestra imagen de nosotros mismos, las proyectamos en esos a los que llamamos «nuestros enemigos», ahí fuera, en el mundo. Cuando intentamos herir o eliminar a nuestros enemigos, secretamente intentamos eliminar el mal en nosotros.
Cuando intentamos destruir la impureza de los demás, buscamos en realidad nuestra pureza. Cuando nos empeñamos en poner fin a la oscuridad de otros, secretamente buscamos la luz. Quiero destruir la incompletud que hay en ti porque secretamente quiero destruirla en mí y estar completo.

(Jeff Foster de su Libro La mas Profunda Aceptación).

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Pensamiento del Dia: 24 de Julio

Comunicarse es fácil, pero, como vamos buscando algo, parece infinitamente difícil.
Por eso siempre digo que no hay ninguna fórmula de cómo comunicarse. La comunicación clara y sincera fluye sin esfuerzo de un lugar de profunda aceptación.
Cuando no buscas ni amor, ni aceptación, ni aprobación, puedes permitirte el lujo de decir la verdad de este momento, que es la verdad que eres. No supone ningún riesgo. Empiezas a comprender que el verdadero riesgo está en no decir la verdad: te arriesgas a vivir una vida de falsedad, de contención, de desconexión y de desesperación silenciosa. Vives siendo una imagen, y te sientes lejos de la persona a la que amas.
Qué peso tan enorme es tener que cargar con todos estos relatos de nosotros mismos, manipular a la gente para conseguir lo que queremos, entrar en juegos de poder, batallar el uno contra el otro por la completud…, por una completud que nunca llega. Qué agotador es no perdonar. Mucho de nuestro sufrimiento se debe a la falta de sinceridad y autenticidad en nuestras relaciones: a no decir lo que nos gustaría decir, a no expresar lo que de verdad sentimos, a no manifestar lo que realmente queremos, y a tejer cuentos astutos e intrincados para ganarnos a las personas e impedir que nos abandonen. Es un peso tan grande que llevar a cuestas, esta escisión que divide nuestra existencia en un yo público y un yo privado, para ganarme tu favor. Es una comedia constante, un rol que me cuesta un esfuerzo inmenso mantener.

(Jeff Foster de su Libro La mas Profunda Aceptación).

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Pensamiento del Dia: 23 de Julio

La pregunta que tienes que hacerte a ti mismo es siempre: ¿cuál es mi verdad en este momento? Dicho de otro modo: ¿qué pienso y siento realmente ahora mismo?
¿Puedo simplemente admitir lo que aparece en la experiencia presente? ¿Puedo empezar, al menos, a admitir estos pensamientos, estas sensaciones, estos sentimientos, por mucho que no los quiera admitir, por mucho que hagan peligrar la imagen que tengo de mí?
¿Puede considerarse entonces que lo que admita ya está admitido en la experiencia presente? ¿Es posible simplemente percibir, ahora mismo, que estas olas ya se han admitido en el océano…, que lo que soy ya ha dicho sí a este momento, que la aceptación que busco ya está aquí?

Si de verdad he de aceptar este momento, como muchas enseñanzas espirituales me dicen que haga, debo aceptar todo —sencillamente todo— lo que aparece justo ahora.
Y en ese «todo» podría estar incluida cualquier resistencia a aceptar o no aceptación que aparezca justo ahora. Desde el punto de vista del océano, todas las olas están aceptadas, incluidas las que no nos gustan o no queremos en este momento. La aceptación no tiene por qué ir acompañada de una sensación bonita o tener una apariencia agradable. La verdadera aceptación va más allá de todas las ideas que tengamos sobre la apariencia que debería tener. La verdadera aceptación es lo que eres en esencia; es eso que permite que este momento sea exactamente como es. Lo que eres acepta incluso lo inaceptable. Es una aceptación radical.

(Jeff Foster de su Libro La mas Profunda Aceptación).

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