Tu propia experiencia…

Hay una muy sencilla y hermosa experiencia dentro de ti y es la experiencia de ti.

(Prem Rawat-Maharaji).

piedras energeticas

Anuncios

La cerca y lo clavos…

Habia un niño que tenia muy mal carácter. Un día su padre le dio una bolsa llena de clavos y le dijo que cada vez que perdiera la calma, debería clavar un clavo en la cerca de atrás de la casa.
El primer día clavo 27 clavos en la cerca, pero poco a poco fue calmándose porque descubrió que era mucho mas fácil controlar su carácter que clavar los clavos en la cerca.
Finalmente llego el día en que el muchacho no perdió mas la calma y se lo dijo a su padre. Entonces el padre le sugirió que cada día que controlara su carácter debería sacar un clavo de la cerca. Los días pasaron y el joven pudo decirle a su padre que ya había sacado todos los clavos de la cerca. Entonces el padre llevo de la mano a su hijo a la cerca de atrás y le dijo: Mira hijo , has hecho bien…, pero fíjate en todos los agujeros que quedaron en la cerca… Ya nunca sera la misma de antes. Cuando dices o haces cosa con rabia o ira dejas una cicatriz como ese agujero en la cerca… Es como meterle el cuchillo a alguien, aunque lo vuelvas a sacar, la herida ya quedo hecha. No importa cuantas veces pidas disculpas, la herida esta allí… Una herida física es igual de grande que una verbal.

(Desconozco el Autor).

Pensamiento del Dia: 11 de Febrero

10392497_259100480880603_3325976768264614083_n (1) (inmutable)

Todos fracasamos en esa tentativa de ser quienes no somos. Mi sufrimiento tomó forma de depresión, angustia existencial, timidez enfermiza y total falta de intimidad en mis relaciones. Pero todos sufrimos a nuestra manera; ahora bien, o vemos en el sufrimiento un estado terrible que se ha de evitar a toda costa o lo vemos por lo que realmente es: una señal muy clara que nos indica el camino de vuelta a casa.
En medio de la depresión extrema, brilló de pronto otra posibilidad: quizá mi fracaso al intentar sostener mi vida no fuera en realidad una enfermedad, una perturbación mental ni una señal de debilidad o de disfunción. Quizá, de entrada, aquella no fuera mi vida, la vida que debía sostener en pie, y yo no fuera quien pensaba que era.
Quizá la verdadera libertad no tuviera nada que ver con ser una ola mejor dentro del océano, con perfeccionar el relato de mí mismo que me contaba. Quizá la libertad tenía que ver sola y exclusivamente con despertar del sueño en el que somos olas separadas, y con abrazar todo lo que aparece en el océano de la experiencia presente. Quizá ese fuera mi trabajo, mi verdadera vocación en la vida: aceptar profundamente la experiencia presente, desprenderme de todas las ideas sobre cómo debería ser este momento, en vez de empeñarme en sostener una falsa imagen de mí mismo.
Empecé a perder interés en fingir que era lo que no era. Empecé a perder interés en oponer resistencia al momento presente. Empecé a enamorarme de la experiencia presente. Descubrí la profunda aceptación inherente a cada pensamiento, a cada sensación, a cada sentimiento, y el sufrimiento comenzó a caer en picado. Me di cuenta de que no era un ser defectuoso ni nunca lo había sido, y de que esto era igualmente aplicable a todos los demás seres humanos del planeta.

(Jeff Foster de su Libro La más profunda Aceptación).

piedras energeticas

Pensamiento del Dia: 12 de Enero

578695_603666126341548_1052956935_n mente

Y bien, desde la perspectiva de lo que eres, desde la perspectiva del océano, aunque las olas sean todas diferentes en apariencia, en esencia son todas lo mismo. Todas son agua. Así que, utilizando esta metáfora, podría decirse que el océano sabe que todas las olas son sencillamente parte de él. Cada pensamiento, cada sentimiento y cada sensación que aparece en ti es sencillamente el océano en su danza. Desde las potentes olas violentas hasta las más suaves y plácidas, todas son agua. Así que, en el nivel más profundo, el océano no tiene ningún problema con ninguna de las olas, porque sabe que ninguna de ellas puede poner en peligro lo que él es en realidad. Hay, por tanto, un profundo bienestar respecto a todas ellas, una paz que escapa al entendimiento, que nace de haber reconocido que, en esencia, son inseparables del océano.
Ninguna de las olas de la vida puede dañar al océano que eres. Ninguna puede destruirte. Ninguna puede sustraerte nada, y ninguna puede añadir nada a lo que eres. Ninguna de las olas es ajena a ti. De modo que, ya aparezca el océano como una ola de pensamiento, de dolor, de miedo, de entusiasmo, de alegría o como cualquier otra ola, sabe que, a nivel esencial, todas esas apariencias están bien. Todas tienen un hogar en lo que eres. Lo que eres es lo bastante vasto para contenerlas a todas.

(Jeff Foster de su Libro La más profunda Aceptación).

piedras energeticas