Pensamiento del Dia: 27 de Febrero

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Quizá todavía no reconozcas que ya estás completo. Quizá verdades espirituales tan bellas e inspiradoras como «ya estás completo» y «solo hay Unidad» aún te parezcan simplemente bellas e inspiradoras palabras, y todavía no sean
para ti una realidad experiencial, viva. Quizá todavía estés batallando con tus sentimientos, con el dolor, las adicciones y los conflictos de pareja. Quizá todavía estés buscando respuestas, amor, aprobación, la iluminación… Quizá aún estés esperando la paz, todavía anheles encontrar una manera de vivir en este mundo que tenga más sentido, en la que haya más amor, que sea más auténtica. Quizá, aunque creas que no estás separado de la vida, todavía te sientas separado de la vida.

(Jeff Foster de su Libro La más profunda Aceptación).

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Pensamiento del Dia: 26 de Febrero

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La armadura que nos hemos puesto para protegernos de una plena experiencia de la vida se llama «yo individual»; pero en realidad no nos protege de nada, solo nos mantiene cómodamente anestesiados.
El despertar espiritual —el darnos cuenta de que no somos quienes creemos ser— es la respuesta a este problema básico de la humanidad. Hoy en día existen innumerables libros sobre el tema, y al parecer se descubren constantemente enseñanzas antiguas a las que hasta hace muy poco solo había tenido acceso una minoría selecta.
Pero cuidado, porque también aquí hay trampa: la espiritualidad puede convertirse fácilmente en una capa más de nuestra armadura y, en vez de favorecer nuestra apertura a la vida, desconectarnos todavía más. Muchos conceptos y tópicos espirituales como «el yo no existe», «este no es mi cuerpo» o «la dualidad es pura ilusión» pueden no ser más que nuevas creencias a las que aferramos,nuevas maneras de eludir la vida y apartarnos del mundo que acaben generando un sufrimiento aún mayor, a nosotros y a nuestros seres queridos.
El despertar espiritual no tiene nada que ver con que estés más protegido; tiene que ver con que te des cuenta de que el ser que de verdad eres no necesita protección, de que el ser que de verdad eres es tan receptivo, tan libre, rebosa hasta tal punto de amor y profunda aceptación que permite que la vida en su totalidad penetre en él. La vida no puede hacerte daño, puesto que eres la vida. Por lo tanto, el momento presente no es un enemigo al que debas temer, sino un querido amigo al que abrazar. Así es, la verdadera espiritualidad no refuerza la armadura con la que te proteges de la vida; la destruye.

(Jeff Foster de su Libro La más profunda Aceptación).

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Pensamiento del Dia: 25 de Febrero

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Todo sufrimiento es una invitación a aceptar profundamente el momento presente. El sufrimiento, el estrés o malestar psicológico deja de ser algo malo o dañino que hayamos de trascender o destruir, y se transforma en una oportunidad única de que veas con qué sigues en guerra, qué es lo que todavía buscas. En el interior del sufrimiento, siempre encontrarás esta guerra; siempre encontrarás la ceguera a esta profunda y total aceptación. La guerra es, por tanto, una invitación a regresar a esta aceptación profunda y total. El sufrimiento duele, y el dolor nos señala el camino a casa.
«Nostalgia» es una bella palabra que literalmente significa «el dolor del regreso al hogar». Pero también podría significar «el descubrimiento del hogar incluso en medio del dolor», porque el hogar está siempre presente, aun en mitad de todas esas experiencias de las que preferirías escapar, lo mismo que el océano está siempre presente en cada ola v adopta la forma de cada ola.
Intentamos cultivar en nosotros cualidades como el amor, la paz, la aceptación y el desapego. Nos agotamos intentando amar, intentando aceptar, intentando relajarnos, intentando no juzgar y no identificarnos con nada, e incluso intentando poner fin a la búsqueda de una vez por todas. Pero cuando descubrimos quiénes somos realmente, nos damos cuenta de que todas estas cualidades no son resultado del esfuerzo de una persona separada, sino que están ya presentes de modo natural en quienes somos antes de que nos identifiquemos como personas separadas. Lo que somos es por naturaleza expresión de amor y aceptación, está profundamente relajado y siempre en paz, nunca apegado a ninguna forma, v nunca ha buscado nada. Por naturaleza, no juzga ni elige, y está siempre libre de toda identificación. Es el océano, siempre en reposo en medio de la tormenta, permitiendo eternamente la existencia de cada ola, sin juzgarla, sin oponerle resistencia ni apegarse a ella. El final de la búsqueda de toda una vida no es una meta futura, sino lo que ya somos.

(Jeff Foster de su Libro La más profunda Aceptación).

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Pensamiento del Dia: 24 de Febrero

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Desde la perspectiva del océano, nada es un problema, en el más profundo sentido. El dolor, la ira, la frustración… vienen y van en el océano, y no son, en sentido real, un problema. Pero como los seres humanos no nos damos cuenta de quiénes somos realmente, hacemos un problema de ellos. Decimos: «¡Esta ola no debería estar en el océano! Pone al océano en peligro…, pone en peligro lo que soy. Impide, en cierto modo, la completitud del océano, y, si pudiera librarme de ella, volvería a haber completitud».
Lo que hacemos, en esencia, es no permitir que una ola esté en el océano. ¡No permitimos que una ola, que ya es expresión perfecta de la vida, esté en la vida! Estamos tan profundamente condicionados a juzgar las olas, a dividirlas en buenas, malas, feas, hermosas, seguras, peligrosas, positivas o negativas que acabamos pasando por alto la completitud inherente a cada ola de experiencia: a cada pensamiento, sentimiento y sensación.
Nos erigimos en jueces de las olas y, básicamente, juzgamos que unas están bien y otras no están bien, así que permitimos que algunas existan en lo que somos y otras no. Y aquí es donde empieza eso a lo que llamamos resistencia. Muchos maestros espirituales hablan de la resistencia que oponemos al momento presente y de cómo esa resistencia se halla en la raíz de todo nuestro sufrimiento psicológico. Ahora podemos entender por qué nos resistimos a un pensamiento o sentimiento: le oponemos resistencia porque no vemos la completitud en él, porque, a cierto nivel, lo percibimos como una amenaza a lo que somos. Nos resistimos por miedo, porque no vemos la inseparabilidad e intimidad que hay entre lo que somos y lo que aparece en la experiencia presente. Así que, a cierto nivel, sentimos que lo que está ocurriendo no está bien, y nos retiramos para evitarlo.

(Jeff Foster de su Libro La más profunda Aceptación).

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Pensamiento del Dia: 22 de Febrero

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En realidad, la cuestión no es intentar conseguir esa profunda aceptación, sino reconocerla, verla, percibirla en todas y cada una de tus experiencias. No tienes que lograr esta profunda aceptación; eso ya ha sucedido, y lo único que te queda por hacer es darte cuenta, sin esfuerzo, de que ya ha sucedido, en este momento y en cada momento.
Toda ola de experiencia —todo pensamiento, toda sensación, todo sentimiento, todo sonido, todo olor— tiene permiso para estar aquí. Para cuando una ola aparece, lo que realmente eres ya la ha aceptado. La llegada de una ola es su aceptación. Las compuertas ya están abiertas; a este momento ya se le ha permitido entrar, exactamente como es ahora mismo. ¡Lo único que jamás experimentamos es lo que ya se ha permitido!
Lo que eres ya ha aceptado el momento presente, tal y como es. Lo que eres ya ha dicho sí a lo que es; de lo contrario, lo que aparece en este instante no aparecería. Lo que eres no puede oponer resistencia a nada de lo que aparezca ahora, puesto que es todo lo que aparece ahora. A lo que eres, todo le resulta sencillamente irresistible.

(Jeff Foster de su Libro La más profunda Aceptación).

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Pensamiento del Dia: 20 de Febrero

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La aceptación no es un estado que se deba alcanzar en el futuro. No es algo que hayamos de buscar, esperar, anhelar, suplicar. No es un logro personal ni algo que llegue tras años de esfuerzos. No es un acontecimiento mágico, una transformación de la consciencia ni un cambio energético que se producirá algún día. No es una tarea ni el trabajo espiritual que has de desempeñar con disciplina. Es algo que has de redescubrir justo en mitad de tu experiencia presente, aquí y ahora, esté ocurriendo lo que esté ocurriendo. La aceptación no es una meta futura, sino una realidad presente, siempre. Si es la gracia, entonces es una gracia siempre presente, al alcance de todos, todo el tiempo.
Esta definición revoluciona totalmente la idea que tenemos de la aceptación y el rechazo. La aceptación ya no depende de mí, un individuo separado que intenta aceptar, que intenta vivir en un estado de constante aceptación, que intenta alcanzar la aceptación como una meta futura, que intenta estar a la altura de un inalcanzable ideal de aceptación que los maestros espirituales y los gurús han fomentado, y que no es sino otra forma de búsqueda. La aceptación consiste en reconocer que eres el espacio abierto de la aceptación, el océano que acepta de antemano todas sus olas, incondicionalmente, aquí y ahora…, incluida cualquier ola de no aceptación.

(Jeff Foster de su Libro La más profunda Aceptación).

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Pensamiento del Dia: 19 de Febrero

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La existencia rebosa de misterio y prodigio, y, a veces, sin advertencia, la luz puede brillar a través de las grietas del yo separado. Durante unos breves momentos, aparece la sugerencia cósmica de que la vida es infinitamente más de lo que parece ser. El más común de los objetos puede tornarse fácilmente extraordinario, lo cual nos hace
preguntarnos si, tal vez, lo extraordinario está siempre oculto en lo ordinario, simplemente esperando a que lo descubramos.
Sí, quizá las cosas ordinarias de la vida —unas sillas desvencijadas, unos neumáticos de bicicleta, los reflejos del sol en unos cristales rotos, la sonrisa de una persona querida, el llanto de un recién nacido— no sean en realidad ordinarias en absoluto. Quizá, oculto en su «ordinariez», haya algo extraordinario. Quizá todo eso que damos por hecho sea en realidad expresión divina, sagrada, infinitamente preciosa, de una integridad, una Unidad que no es posible expresar con el pensamiento ni el lenguaje.
Y quizá esa integridad no esté «ahí fuera», en algún otro sitio, ni en el futuro, esperando a ser descubierta. Quizá no necesitemos viajar hasta los confines del universo para encontrarla. Quizá no esté en los cielos o escondida en las más hondas profundidades de nuestras almas. Quizá la integridad esté justo aquí, donde nos encontramos —en este mundo, en esta vida—, y quizá, no se sabe cómo, nos hayamos vuelto ciegos a ella en nuestra obsesión por encontrarla.

(Jeff Foster de su Libro La más profunda Aceptación).

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