Pensamiento del Dia: 5 de Agosto

El mecanismo de la búsqueda nace enteramente de la ilusión de separación y propiedad —de la idea de que la vida te sucede—. En la raíz de nuestro sufrimiento está la sensación de que algo malo nos está sucediendo a nosotros. De hecho, eso es lo que la palabra «sufrir» significa literalmente: «padecer» o «soportar», lo cual tiene una connotación de pasividad (derivada del término latino passio, que significa «sufro»), la connotación de no tener dominio sobre nada, de ser una víctima de la vida. Pero esta pasividad —la idea de que la vida, de que el dolor, te ocurre a ti— es precisamente la ilusión, la apariencia engañosa. En realidad, el dolor no te ocurre a ti, no le ocurre a una entidad separada; simplemente aparece en lo que eres. El dolor no te ataca, sino que danza en el espacio abierto. La idea de que te está ocurriendo a ti no es más que otra idea que aparece en lo que eres. Se podría decir, por tanto, que el dolor es real, pero el sufrimiento es una ilusión, puesto que es el relato del dolor que te está sucediendo, cuando en realidad no es así. El sufrimiento, definido como la propiedad del dolor, es una ilusión.
La tercera capa de ilusión es nuestro intento de escapar del dolor. Cuando el dolor no se acepta profundamente en este momento, me convierto en el que «está sumido en el dolor»; y entonces la búsqueda se pone en marcha. No quiero ser el que está sumido en el dolor. Quiero escapar de él. Quiero ser «el que no está sumido en el dolor», No quiero ser su víctima. ¡Quiero una nueva identidad! De modo que el que está sumido en el dolor empieza a buscar una manera de escapar de su condición de víctima.
La mente, debido a su dualidad, toma entonces el dolor y crea el concepto opuesto: la ausencia de dolor; y ahora intentará desplazarse del dolor (lo que es) a la ausencia de dolor (lo que no es). Como ya hemos visto, en realidad no existen los opuestos. La experiencia real del momento presente, como danza de sensaciones, momento a momento, no tiene opuesto. Lo que intentamos hacer con nuestra búsqueda es desplazarnos de nuestras sensaciones presentes a la ausencia de esas sensaciones.
Intentamos desplazarnos del dolor del momento presente a la imagen de la ausencia de dolor. Está claro que es un movimiento imposible, ya que escapar del dolor y entrar en un lugar donde no haya dolor va a requerir tiempo, y es en este momento, ahora mismo, cuando quiero estar libre de dolor. Pero la vida no puede darme lo que quiero justo ahora. Intento desplazarme de aquí a allí en este momento intemporal; intento desplazarme de lo que es a lo que no es, de lo que es a mi imagen de lo que debería ser…, y ese es mi sufrimiento, esa es mi frustración, esa es mi desesperación.

(Jeff Foster de su Libro La mas Profunda Aceptación).

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Pensamiento del Dia: 26 de Julio

Los aspectos básicos de la búsqueda:
• Al sentir que somos olas que existen separadas en el océano y no darnos cuenta de nuestra completitud en la experiencia presente, buscamos completitud en el futuro.
• El dinero, el sexo, la iluminación, la fama, la belleza…: ¿cuál de ellos simboliza para ti el final de la búsqueda? Otorgamos poder a todos estos elementos; pensamos que tienen el poder de completarnos, de modo que los mistificamos, los anhelamos, los perseguimos, los adoramos, queremos convertirnos en ellos. Nos hacemos adictos a una completud futura. Pero no encontramos lo que de verdad vamos buscando hasta que descubrimos quiénes somos en realidad, en el momento presente.
• Intentamos escapar de ciertas experiencias —la fealdad, la debilidad, el fracaso, la impotencia—, de cualquier experiencia que consideremos una amenaza para nuestra completitud. Pero ninguna de ellas lo es. Como olas del océano, ya se han aceptado profundamente, y lo único que hemos de hacer es reconocer esa aceptación en el momento. Todos los pensamientos y sentimientos tienen permiso para ir y venir en lo que eres.
• La aceptación profunda no es algo que tengas que lograr; es lo que eres en esencia. Lo que eres es el espacio abierto en el que se permite a las olas de experiencia ir y venir. Y ese espacio abierto es inseparable de todo lo que aparece en él; es el océano, inseparable de todas sus olas. Esta es la intimidad y el amor que siempre hemos añorado…, una intimidad que palpita justo en el corazón de nuestra experiencia presente.
• Como espacio abierto que eres, ninguno de los opuestos que aparentemente existen —bueno— malo, sano-enfermo, iluminado-no iluminado— pueden definirte.
Escapamos de lo negativo e intentamos alcanzar lo positivo, y a este intento de escapar de la vida lo llamamos sufrimiento. Por eso el sufrimiento es siempre una invitación a que descubramos, en el momento, qué es lo que no aceptamos profundamente y a que comprendamos que eso que no queremos aceptar ya se ha aceptado.
• Como espacio abierto, lo que eres no es el buscador; eres lo que ve cómo se representa la búsqueda. No eres una entidad incompleta que intenta completarse con el tiempo. El final de la búsqueda no es algo que el buscador vaya a encontrar en el futuro.
Tú eres el final de la búsqueda, ahora. Tú eres lo que buscas, en este momento.

(Jeff Foster de su Libro La mas Profunda Aceptación).

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