Pensamiento del Dia: 18 de Abril

Nos erigimos en jueces de las olas y, básicamente, juzgamos que unas están bien y otras no están bien, así que permitimos que algunas existan en lo que somos y otras no. Y aquí es donde empieza eso a lo que llamamos resistencia. Muchos maestros espirituales hablan de la resistencia que oponemos al momento presente y de cómo esa resistencia se halla en la raíz de todo nuestro sufrimiento psicológico. Ahora podemos entender por qué nos resistimos a un pensamiento o sentimiento: le oponemos resistencia porque no vemos la completitud en él, porque, a cierto nivel, lo percibimos como una amenaza a lo que somos. Nos resistimos por miedo, porque no vemos la inseparabilidad e intimidad que hay entre lo que somos y lo que aparece en la experiencia presente. Así que, a cierto nivel, sentimos que lo que está ocurriendo no está bien, y nos retiramos para evitarlo.
Ingeniamos maneras de hacerlo muy complicadas, pero, en esencia, lo que intentamos hacer es muy simple: libramos de las olas que no nos gustan. Deseamos tener el océano bajo control gestionando las olas, de modo que solo aparezcan aquellas que queremos que aparezcan. Todo el sufrimiento humano es una variación de este tema: intentar controlar las olas, intentar controlar la experiencia del momento presente para que se amolde a nuestras ideas y conceptos de cómo debería ser. Si quieres sufrir, ¡compara este momento con tu imagen de cómo debería ser!
Acabo escapando de cualquier aspecto de mi experiencia presente que considero que pone en peligro la completitud. Literalmente, entro en guerra conmigo mismo. Me divido en dos: yo, contra las «olas malas», las «olas peligrosas», las «olas oscuras» o las «olas diabólicas» que hay en mí. Ciertas olas que hay en mí se convierten en una amenaza, así que echo mano del mundo —del siguiente cigarrillo, la siguiente relación sexual, la siguiente jarra de cerveza, el siguiente su— bidón espiritual— para dejar de sentir lo que siento, para eludir ciertas olas y, en definitiva, para librarme de esta incompletitud, este vacío, este sentimiento de carencia que palpita en el centro de mi ser.
Me hago adicto (a amantes, a gurús, a sustancias diversas), me apego a rígidos sistemas de creencias o me mato a trabajar…, todo para no tener que experimentar lo que experimento, para no tener que sentir lo que realmente siento en este momento, para poder anestesiarme y no sufrir el dolor de ser humano. Como seres humanos, hacemos cosas muy complicadas, peligrosas e incluso violentas para escapar del malestar que nos provoca la experiencia presente. Pero lo que ocurre por debajo de esto es siempre muy simple: nos resistimos a lo que es.

(Jeff Foster de su Libro La mas profunda Aceptación).

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Pensamiento del Dia: 15 de Abril

Sin relato, no tienes forma de saber lo que estás experimentando. Sin ningún relato, sin nombrar las olas, la vida es simplemente energía en bruto, energía pura, en movimiento. Es el océano —sin nombre, y misterioso—. Intentamos calificar esa energía; la juzgamos, tratamos de escapar de ella, la convertimos en el negativo de un opuesto positivo, y luego buscamos lo positivo.
Y sin embargo, por debajo de todo esto, ni siquiera sabemos en realidad de qué huimos. Llamamos a una ola «miedo», «ira», «tristeza», «aburrimiento», «pesar», «alegría» o «dolor» porque estos son los nombres y conceptos que hemos aprendido —solo por eso—, y luego o intentamos escapar de estas olas o nos aferramos a ellas. Pero quítales todos esos rótulos que les has puesto y, en realidad, ¿de qué intentas escapar, o a qué te aferras? ¿Lo sabes? ¿Qué sucede cuando nos desprendemos de todos los rótulos, de todas las descripciones que hemos aprendido, y afrontamos la energía en bruto de la vida tal como es en este momento, sin intentar cambiarla, eludirla ni aferramos a ella?
¿Qué ocurre cuando nos desprendemos de todas las descripciones de lo que es o no es este momento y sentimos profundamente las sensaciones presentes? Aquí es donde empieza la verdadera aventura de la vida. Cuando trasciendes el relato de lo que sientes en cualquier momento, acabas viendo que en realidad nunca has sabido realmente de qué escapabas. Y te encuentras con la energía en bruto de la vida. Estás desnudo ante la vida…, y esta es la verdadera sanación. Es el derrumbe de todas las ideas sobre cómo debería ser este momento.

Es al calificar las olas cuando la guerra comienza. En el momento en que calificamos una ola de experiencia, la convertimos en lo opuesto de otra ola, pese a que, en realidad, las olas no tengan opuesto. En cada calificativo, hay un juicio implícito. Al crear los opuestos de belleza y fealdad y luego buscar la belleza, entramos en guerra con
aquello a lo que llamamos feo. Al intentar ser atractivos, al intentar sentimos atractivos, al intentar no sentirnos feos, acabamos entrando en guerra con esta experiencia presente y tratando de conseguir su opuesto —¡aunque en realidad no tiene opuesto!—. No es de extrañar que suframos. Pensamos: «Este sentimiento de fealdad pone en peligro mi completitud. Si consigo librarme de él, si puedo pasar de lo feo a lo bello, estaré completo».
Y el juego ya está en marcha.

(Jeff Foster de su Libro La mas profunda Aceptación).

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Pensamiento del Dia: 5 de Abril

No hay integridad sin la aparición de la diversidad. La integridad se expresa, de hecho, como la extraordinaria diversidad y multiplicidad de la vida.
Así que no es que no haya un yo, sino que, cuando miro de nuevo con atención, ahora mismo, no encuentro algo separado de la vida llamado «yo». No encuentro nada aquí que sea sólido y perdurable en el tiempo y el espacio. No encuentro nada separado de este momento. Solo encuentro formas pasajeras —olas de experiencia que aparecen y desaparecen—. Solo encuentro pensamientos, recuerdos, imágenes, sonidos, sensaciones, olores, sentimientos… que vienen y van en el espacio que soy. Y el relato de mí mismo es también algo que viene y va en el espacio que soy. ¡«Yo» voy y vengo en lo que soy!
La ilusión es que existe aquí algo sólido, fijo, separado. En definitiva, puedo decir que «no hay un yo fijo»; o, en realidad, podría decir que «todo es yo», puesto que todas las olas son inseparables de lo que soy. Las palabras que emplees dejan de importar cuando de verdad ves lo que está pasando. Todas las palabras del mundo vuelven a disolverse en el espacio, en el silencio.

(Jeff Foster de su Libro La mas profunda Aceptación).

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Pensamiento del Dia: 22 de Marzo

Si fuera de verdad insoportable, si la vida fuera de verdad incapaz de soportar lo que está sucediendo, tú no estarías aquí para saberlo. Darnos cuenta de esto puede quitarnos el miedo básico a la vida. Nunca alcanzamos el momento insoportable, lo mismo que la ola nunca llega realmente a la playa. En cuanto llega a la playa, deja de ser ola. Por eso nadie ha experimentado nunca la muerte. La muerte no es una experiencia que «tú» puedas tener; la ola no puede experimentar su propia ausencia. En última instancia, no hay nada que temer…, incluso aunque aparezca un miedo atroz.
«No voy a salir de esta», «No puedo con ello», «Es demasiado para mí», «Me va a matar» son meras expresiones de miedo, expresiones apasionadas de un miedo que no se ha aceptado profundamente. «Es insoportable» no significa literalmente que no seas capaz de soportarlo; no significa literalmente que lo que eres es «alguien incapaz de soportar esto». Te sientes incapaz de soportarlo, pero ese miedo no te puede definir. La verdad es que ya lo estás soportando, en este momento. Y en este momento, que estás soportando, hay un miedo terrible a que no lo puedas soportar, a que no tengas las fuerzas necesarias; hay un sentimiento de ser demasiado débil para poder con ello. No pasa nada: en la más profunda aceptación, se permite que aparezcan todas estas olas. El dolor y el sentimiento de no ser capaz de soportarlo se aceptan, aquí, totalmente. Y ya estás soportándolos ambos a la perfección… Eso no es tan insoportable, ¿no?
Al final, nunca tienes que hacer frente a nada que no puedas soportar. La vida no va a darte nada con lo que no puedas —y esto incluye el sentimiento de que no puedes con la vida—, puesto que eres la vida, y la vida no está contra ti. Recuerda que, si una ola aparece en la experiencia presente, quien realmente eres ya le ha dado su asentimiento; por eso está aquí. Nunca tienes que hacer frente a nada a lo que no se le haya permitido entrar. Nunca tienes que hacer frente a lo inaceptable. Nunca tienes que soportar nada que sea realmente insoportable.

(Jeff Foster de su Libro Reflexiones).

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Pensamiento del Dia: 21 de Marzo

Sin embargo, quien realmente eres no distingue entre pensamientos positivos y negativos; no ve que haya positivo ni negativo. Todos los pensamientos tienen permiso para ir y venir en lo que eres. Puedes proyectar cualquier película en una pantalla de cine—una comedia romántica, un documental de guerra, un largometraje de terror, una película alegre y positiva o una negativa y turbadora—, y la pantalla permanecerá intacta.
La pantalla no puede sufrir ningún daño, sea cual sea la película que se proyecte sobre ella. Tú eres como esa pantalla de cine, y no puede hacerte daño, contaminarte, corromperte ni malograrte ningún pensamiento, por muy «negativo» que sea. A todos, absolutamente a todos los pensamientos se los autoriza a aparecer en la pantalla de la consciencia. Tú no eres el pensador; los pensamientos simplemente aparecen.
Cuando surge un pensamiento tal como «no valgo para nada» o «soy un fracaso total», o incluso uno violento como «odio a mi amigo» u «ojalá se muera», nos entra una especie de pánico: «No debería pensar estas cosas. ¡Madre mía!, ¿de dónde ha salido ese pensamiento? Igual es que estoy mal de la cabeza. ¡Pero si soy una buena persona! Quiero a mi amigo, y lo último que desearía es que le pasara algo así. ¡Ay, Dios mío, igual significa que voy a matarlo de verdad! No puede ser. No soy un asesino, ¿verdad? ¡Qué horror!, necesito quitarme de la cabeza este pensamiento. Este pensamiento no soy yo. ¡Es un pensamiento macabro!». Nos creemos el pensamiento «no debería haber tenido ese pensamiento» y sufrimos.
Tenemos miedo de que pensar en algo acabe por hacerlo realidad, pero, como ya he dicho, esto es solo superstición. La verdad es que cuanto más permito que un pensamiento aparezca, menos posibilidades hay de que acabe poniéndolo en práctica; y cuanto más me empeño en ignorar un pensamiento, en reprimirlo, en destruirlo, más entro en guerra con él, más lucho contra mí mismo y mayor sensación tengo de que quizá podría acabar haciendo eso que temo hacer. Cuanto más estoy en guerra en mi interior, más probabilidades hay de que el conflicto se exprese en el mundo.

(Jeff Foster de su Libro Reflexiones).

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Pensamiento del Dia: 10 de Marzo

Sencillamente, buscamos pureza, perfección y completitud fuera de la experiencia presente porque tenemos la impresión de que nuestra experiencia presente está incompleta, es defectuosa, imperfecta, de algún modo no íntegra. Buscamos integridad porque no vemos integridad en el momento presente. No vemos que haya integridad en los pensamientos, sensaciones y sentimientos actuales, así que la buscamos en el futuro. Nos hacemos buscadores de integridad, y ahora necesitamos un futuro para completarnos. El buscador siempre necesita tiempo para encontrar lo que busca. El momento presente se convierte así en un medio para lograr un fin.
Y aquí es donde empieza todo el sufrimiento: en la pérdida del momento presente, la pérdida de nuestro verdadero Hogar.

(Jeff Foster de su Libro La más profunda Aceptación).

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Pensamiento del Dia: 9 de Marzo

Aceptar tu sentimiento de indefensión significa que ya no eres una víctima de la vida. La indefensión ya no tiene dominio sobre ti, porque ahora esta permitido que el sentimiento aparezca y desaparezca en ti. Y descubrir que, al permitirte finalmente sentirte débil e indefenso —totalmente indefenso—, te sientas menos indefenso v con más control de ti mismo que nunca. La fuerza no es lo opuesto de la debilidad. La verdadera fuerza reside en abrazar la debilidad por completo. Cuando ves lo que buscas, y cuando ves que aquello de lo que intentas escapar está perfectamente bien, ese reconocimiento es, en sí mismo, el final de la búsqueda. Ver es el final de la búsqueda. Y no hay un siguiente paso. No se necesita ningún método.
Solo quiero indicar que en toda experiencia de sufrimiento cuando dejas de enfocar toda tu atención en los detalles de la situación, en el relato de lo que está sucediendo, en las circunstancias externas y vuelves realmente a la experiencia presente —a los pensamientos, sentimientos y sensaciones corporales presentes—, siempre encontrarás la búsqueda, incluso aunque esa búsqueda esté actuando de maneras muy sutiles .^Siempre encontrarás que hay algo que no te permites experimentar plenamente, algo que inocentemente intenta expresarse en ti, pero que choca de frente con el miedo y la resistencia. Siempre encontrarás una invitación a aceptar profundamente este momento, por muy inaceptable que parezca.

(Jeff Foster de su Libro La más profunda Aceptación).

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