La Plenitud de Vida

La primera cosa a la que debes dedicarte es a la alegría que danza en tu corazón. Lo primero que necesitas es dedicarte a la certeza, no a la duda. Favorece la claridad en tu vida en lugar de la confusión. Dedícate al conocimiento en lugar de a la ignorancia, a estar pleno en vez de vacío, y si haces esto con toda certeza serás recompensado con el más exquisito regalo de paz, alegría y comprensión.

(Prem Rawat-Maharaji).

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La Bendición de cada Dia…

Nuestra debilidad es alejarnos de la comprensión, desviarnos de la claridad.
Lo que importa no son los cambios, sino lo permanente.
Tu firmeza para comprender la bendición de cada día, te hará ser quien eres.
¡Esa es tu fortaleza!

(Prem Rawat-Maharaji).

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El sentimiento supremo… la dicha

Hay sólo uno que te puede decir acerca del “ahora mismo”.
Que te digan del mañana es un juego de adivinanza.
Que te digan qué eras en tu vida pasada es un absurdo total.
Que te digan qué está sucediendo en éste momento: que ésa respiración ha venido hacia tí, se va, vuelve y tu estás vivo.
Porque tú estás vivo, de todos los sentimientos que puedes sentir, hay uno que es sumamente supremo.
Se llama…”dicha”.

(Prem Rawat-Maharaji).

El efecto sanador de la música…

Fuente: https://www.youtube.com/channel/UCWaZJ2Mu5zjfhZoEEMxs1MQ

La conexión entre tú y la existencia…

Hay un sonido de felicidad constantemente en tu interior, como en el interior de todo mundo. Sólo tenemos que permanecer en silencio para escucharlo. Como la cabeza es demasiado ruidosa, no puede oír la voz baja y pequeña del corazón. A menos que todo esté en silencio nunca la escuchas, pero es la conexión entre tú y la existencia. Una vez que la has escuchado, sabes por dónde estás unido, ligado a la existencia. Una vez que la has escuchado se vuelve muy fácil entrar en ella. Entonces puedes concentrarte y entrar con facilidad,y siempre que lo hagas te rejuvenecerá, te dará una fuerza tremenda y te hará estar más y más vivo.
Si una persona es capaz de entrar una y otra vez en este sonido interior, nunca pierde la pista de lo divino; puede vivir en el mundo y mantenerse en contacto con lo divino. Es posible aprender poco a poco la habilidad hasta que incluso en el mercado pueda uno escucharlo. Una vez que sabes que está ahí, no es difícil escucharlo. Ni siquiera todo el ruido del mundo puede impedirte que lo escuches. El problema es sólo escucharlo por primera vez, pues uno no sabe dónde está ni qué es ni cómo permitirlo. Todo lo que se necesita es volverse más y más silencioso.
Siéntate en silencio. Cuando tengas tiempo, por una hora al día, no hagas nada: siéntate y escucha. Escucha los sonidos que hay alrededor, sin ningún propósito particular, sin ninguna interpretación acerca de que significan. Sólo escucha sin razón alguna. Hay un sonido, así que hay que escucharlo. De manera muy, muy lenta la mente empieza a quedar en silencio. Se escucha el sonido pero la mente ya no está interpretándolo, ya no está apreciándolo, ni pensando en él. De repente cambia la estructura. Cuando la mente está en silencio, escuchando los sonidos de fuera, se oye de repente un sonido que no viene del exterior sino del interior. Una vez que lo has escuchado, tienes el hilo de Ariadna(*) en las manos. Sólo sigue el hilo, adéntrate más y más en el sonido. Hay un pozo muy profundo en el ser de cada persona y aquéllos que saben cómo entrar en él viven en un mundo totalmente diferente, en una realidad aparte.

(*) “El hilo de Ariadna”: frase utilizada para referirnos a una serie de observaciones, argumentos o deducciones que, una vez relacionados, nos llevan con mucha facilidad a la solución de un problema planteado que parecía no tener salida. La expresión proviene del personaje mitológico Ariadna, hija de Minos. Cuando llega Teseo a Creta para matar al Minotauro y librar a su ciudad del temible tributo a que estaba sometida, la entrega de siete doncellas y siete jóvenes para que los devorara el monstruo, Ariadna se enamora del héroe y le facilita una espada y un hilo para salir del laberinto donde se encontraba el Minotauro. El hilo de Ariadna sirvió, pues, de guía para encontrar la salida una vez que dio muerte al monstruo.

(Osho de su Libro Farmacia para el Alma).

Tu corazón de niño…

Si quieres la alegría en tu vida, trae de regreso tu corazón de niño. Cuando podemos ver nuevamente con los ojos puros de nuestro corazón, podemos ver lo que se nos ha dado, y entonces, el regalo de la existencia significa algo. No se trata de “lo que he logrado” sino de que “estoy vivo”.

(Prem Rawat-Maharaji).

La búsqueda trae Infelicidad …

La felicidad ocurre sin más. No es algo que se pueda controlar, ni fabricar ni disponer. La felicidad es algo que está fuera de tu alcance, que supera tus esfuerzos. Pero cuando cavas un agujero en tu jardín, si estás completamente absorto en la tarea, si te olvidas del mundo entero, incluyéndote a ti mismo, aparece.
La felicidad siempre te acompaña. No tiene nada que ver con el tiempo que haga, no tiene nada que ver con cortar leña, ni con cavar un agujero en el jardín. La felicidad no tiene nada que ver con nada. Es simplemente el estado de despreocupación, de relajación de tu ser con la existencia. Y está ahí; no va y viene. Está siempre ahí, como tu respiración, como el latido de tu corazón, como la circulación de la sangre por tu cuerpo.
La felicidad está siempre ahí, pero si la buscas encontrarás la infelicidad. Si la buscas se te escapará; en eso consiste la infelicidad, en que se te escape la felicidad. La infelicidad mantiene cierta relación con la búsqueda, una asociación. Si «buscas», encontrarás la infelicidad.
Lo que hay que hacer es volver a casa y olvidarse del asunto. Haced otra cosa, que no tenga nada que ver con la felicidad. Pintad. No hace falta aprender a pintar. ¿No puedes poner colores sin más en un lienzo? Hasta un niño puede hacerlo. Pon colores sobre un lienzo y a lo mejor te sorprende: no eres pintor, pero ocurre algo maravilloso. Los colores se mezclan de cierta manera y crean algo que no puedes definir.

(Osho de su Libro Alegría).